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Un sueño de un siglo hecho realidad

Publicado originalmente en la edición n°18 de Eye to Eye, de PWC.

 

Con casi 100 años de historia, la hilandería que lideran la asociación de mujeres coyas Warmi Sayajsunqo en conjunto con el emprendedor Juan Collado se consolidó como una referencia de empresa social, a partir de la producción de piezas textiles de lujo, realizadas por manos jujeñas de culturas ancestrales y milenarias. Ubicada en Abra Pampa, a unos 200 kilómetros de San Salvador de Jujuy, la textil produce mantas, ponchos, ruanas y colchas que se tejen con fibra de llama, ese habitante de las cadenas montañosas que para las comunidades del altiplano argentino encarna una función simbólica.

La hilandería fue creada hace un siglo, como iniciativa del gobierno de la provincia de Jujuy para revalorizar la identidad y colaborar con el desarrollo socioeconómico de la zona. Sin embargo, no pudo abrir sus puertas: nadie había previsto que esa infraestructura de grandes máquinas era inviable en la aislada Puna de la década del 20. Treinta años después –en 1950– una sociedad público-privada trasladó las máquinas a la capital jujeña y puso en marcha el proceso productivo. El emprendimiento fue cambiando de dueños, hasta que fue recuperado por el emprendedor salteño Juan Collado y la asociación Warmi Sayajsunqo, que en quechua significa mujeres perseverantes, liderada por Rosario Quispe.

Podría decirse que dieron vuelta la página, pero más justo es reconocer que juntos empezaron a escribir una nueva historia: la proyección internacional de una marca textil sustentable y en armonía con el ecosistema, en sintonía con la cosmovisión de las comunidades andinas de la Puna.

En 2013 pusieron manos a la obra. Desde entonces, crearon más empleos -la gran demanda de la zona- y en 2016 vieron los primeros resultados: una producción récord de más de 13.500 prendas. Y comenzaron a exportar: Australia ya es un destino comercial periódico y Estados Unidos se sumó en 2018. Con el aporte de importantes socios, como Marcos Galperin, Roby Souviron, Gustavo Grobocopatel, Paula Marra, Hugo Sigman, Silvia Gold, Claudio Drescher, Alejandro Gorodisch, Diego Pando y Teddy Karagozian, entre otros, consolidaron una marca premium con identidad propia.

“Warmi no solo hace mantas y ponchos de llama u oveja; Warmi busca cambiar la forma de pensar. Queremos transformar una manera de hacer las cosas y el sueño es grande: queremos ser la empresa social en el rubro textil más importante del mundo”, afirma Collado, quien además es cofundador de Grupo Tapebicua -dedicado al sector foresto-industrial- y miembro de la Fundación Endeavor Argentina y del movimiento Sistema B.

Como lo soñaban desde hace un siglo las mujeres warmi, en 2019 la hilandería volvió al territorio puneño, en Abra Pampa, lo más alto de la provincia, y logró certificarse como Empresa B por su impacto social. “Todo esto ha sido posible gracias a la labor incansable y comprometida de todo un equipo magnífico que trabaja en la hilandería”, repasa orgulloso Collado.

Un emprendimiento. Un gran propósito.

Hilandería Warmi es una empresa comercial con un propósito social, porque tiene como objetivo “recuperar saberes y valores” en un territorio donde prácticamente no hay empresas, lo que “ya en sí mismo es una épica gigantesca, pero además desde el principio nos propusimos que cualquier utilidad que genere sería destinada a acrecentar el impacto positivo del emprendimiento o a financiar proyectos de desarrollo comunitario, lo que significa que ninguno de los aportantes retira utilidades”, explica Collado.

El empresario conoció a las mujeres warmi a través del médico y emprendedor social Jorge Gronda, cuando estaba armando el directorio de Endeavor NOA. Fue a partir de ese contacto en común que Collado y Rosario Quispe supieron uno del otro. Él la recuerda siempre con una carpeta bajo el brazo, esté donde esté. Un día, Rosario lo vio en un congreso al que ambos asistían como conferencistas, se le acercó y le dijo: “Don Juan, ya que lo veo le dejo esta carpetita” -sus hojas guardaban los devenires de la hilandería-. “Es un proyecto central para las comunidades, estamos buscando cómo hacerlo realidad después de 100 años”, sentenció la líder de las Warmi Sayajsunqo.

Inspirado en su propia historia como salteño, que lo llevó a conocer la dualidad que enfrentan esas geografías, repletas de bellezas entre valles y quebradas, pero subsumidas en los mayores índices de pobreza, Collado no dudó: hacía tiempo que la idea de asumir la responsabilidad de un gran propósito repiqueteaba en su cabeza: “Los emprendedores somos personas que tenemos pasión por resolver problemas, de alguna forma siempre estamos mirando qué crear para resolver algo”, reflexiona.

 

¿Por qué la Puna para llevar adelante una empresa con esta vocación social?

Por mi historia familiar y como salteño, siempre dije que quería encontrar un emprendimiento como forma de compartir y ayudar. Cuando me invitan a ser parte del directorio Endeavor me fasciné, porque es una plataforma maravillosa para contagiar, inspirar y, encima, era para llevarla a mi región, para generar cambio y transformación. El Norte es históricamente la zona más pobre de la Argentina. Así como Salta y Jujuy son las provincias más lindas que tenemos y con mayores recursos potenciales de riqueza, minería, petróleo, gas, energías renovables, paisajes, turismo, litio, agroproducción, también tenemos números de pobreza que van entre el 30% y el 50%, según cómo lo mires, ya sea por ingreso, condiciones habitacionales, etcétera.

Más allá de fomentar el emprendedorismo como un estilo de vida que transforma, genera bienestar colectivo, empleo, valor, impuestos y otro nivel de capital social en una comunidad, siempre supe que quería un emprendimiento emblemático. Eso fue y es la hilandería: aun en la zona más pobre de la Argentina se puede hacer algo que trascienda e inspire a otros, con un plan de escala.

 

El proyecto supuso un diálogo intercultural entre comunidades muy distintas. ¿Qué dificultades tuvieron?

La Hilandería Warmi es un proyecto de riesgo y crudeza. Desde afuera, se ve todo muy lindo, romántico, inspirador, pero es durísimo porque estás trabajando sobre 500 años de desconfianza, rompiendo centurias de un mundo andino pisoteado, subvalorado, abandonado. Todos los días intentamos construir un puente, validándolo con hechos, donde avanzás tres pasos y retrocedes uno, avanzás cuatro y retrocedés cinco, y así. ¿Pero en qué se sostiene? En una mirada común y en el interés de unir dos mundos con un propósito superior. Y reconociendo que en la cultura Inca y Pre Incaica tenemos una reserva de aprendizaje, como el respeto por el medio ambiente, por la Pachamama y sus ciclos.

 

¿Y cómo fue la implementación de la fábrica en Abra Pampa, a 3.500 metros de altura?

Una de las primeras cosas que me proponía Rosario era llevar la hilandería a la Puna; pero eso no es algo que se hace así nomás. Primero había que hacer una empresa que funcione, desarrollar una marca, desarrollar canales comerciales; y después pensar si era factible ir allá arriba, si tenés la energía suficiente. Pero siempre estuvo presente esto de cumplir el sueño de hace 100 años, que estuvo latiendo en el inconsciente de las comunidades andinas. En marzo de este año, después de un siglo, gran parte del proceso productivo comenzó a trabajar en Abra Pampa.

 

¿Qué moviliza socialmente Warmi?

Trabajar con comunidades en pobreza, donde se abusa de la asimetría para vender sus recursos, como ha pasado siempre con la fibra de llama, que compradores de afuera pagan con un paquete de arroz, porque no hay un mercado transparente. La llama acompañó a las comunidades andinas en los últimos quince mil años, cumpliendo un rol fundamental. La marca de Warmi -que son dos llamitas- busca expresar lo que significa para estas comunidades. En este sentido, es un proyecto que ancla perfectamente en un desarrollo de transformación social, porque al empezar a generar una cadena de valores, a transparentar, a frenar el abuso, lo que estás generando es un comercio justo, con innovación social.

 

¿Cómo se logra la escala global?

El mayor sentido del rol de los socios fundadores fue generar un vínculo y una mirada global que entiende que trabajando junto a las comunidades podemos agregar el mayor valor en origen, escala y volumen. Empezamos chiquititos y de a poco vamos creciendo, vamos involucrando a más familias de productores y logrando un mejor producto, para ponerlo en mercados más demandantes que puedan pagar un precio más alto.

Nuestro nicho es el del lujo sustentable, de adquisición de un producto premium, donde no importa tanto el precio sino lo que hay detrás del precio. No es tanto un proyecto de volumen, sino un proyecto de impacto que tiene como objetivo un producto de calidad y excelencia, hecho para un consumidor global con sensibilidad y conciencia, que con su poder de compra está cambiando vidas. Es un abrigo de calidad que transforma una comunidad.

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Preguntas frecuentes

Todo lo que necesitas saber acerca de ScaleUp

No. Antes de la primera semana de marzo recibirás un mail que te confirmará si quedaste seleccionado para avanzar en el proceso de selección.

De ser seleccionado serás entrevistado por el staff de Endeavor. Luego habrá un Selection Day realizado por un comité interno de Endeavor, donde aquellos pre-seleccionados tendrán la oportunidad de presentar su pitch deck. Luego del Selection Day se informará qué empresas serán participantes del programa.

Todas. No excluimos ninguna industria; miramos el grado de innovación del negocio, el timing en relación al mercado y el perfil del emprendedor.

Si, es necesario tener un emprendimiento que además facture por encima de los 500.000 USD anuales. No será tenido en cuenta el Gross Merchandise Volume sino la facturación

¿Puedo postularme si no soy argentino?
Si, siempre y cuando parte de tus operaciones y el negocio se encuentren en Argentina .

Si. Hay 2 ediciones por año. La primera se convoca en febrero y la segunda en julio.

Sí, claro. Deberás completar el formulario de la edición en la que quieras participar.

El programa tiene una duración de 5 meses: la primera edición de cada año se extiende de marzo a julio y la segunda , de agosto a diciembre.

Lo podés hacer enviando un mail a scaleup@endeavor.org.ar

Los emprendedores tendrán un Account Manager asignado de Endeavor con quien realizarán un Assesment para identificar desafíos. A partir del mismo, se asignará un mentor padrino para definir la estrategia de la compañía y con quien se reunirán cada mes y medio. También habrá 3 mentorías puntuales con mentores que tengan know how en los desafíos que atraviese al emprendedor. Por último, habrá eventos de networking y 4 RoundTables en donde, juntos a los demás seleccionados, escucharán a Expertos en temáticas de interés común.