Ciudades inteligentes: el emprendedor que encontró una solución colaborativa a los problemas del tránsito

Se llama Joaquín Di Mario y es cofundador de Ualabee, una app que se sirve de los reportes de sus usuarios para predecir el viaje más inteligente entre punto y punto. Con más de 2 millones de usuarios y disponible en 13 ciudades argentinas, el servicio llega a Buenos Aires en septiembre. Mirá la nota completa acá.

El concepto de smart city quedó más cerca de la realidad que de la ciencia ficción. Pero aún así, no hay una gran ciudad sin problemas de tránsito o demoras para viajar. Y si hay algo que no se devuelve es el tiempo. Bajo esta premisa, tres jóvenes cordobeses diseñaron una app para que los ciudadanos tengan una movilidad más eficiente: Ualabee. Un pequeño proyecto que nació hace 4 años de la mano de Joaquín Di Mario, Alexis Picón y Franco Rapetti, quienes se animaron a probarlo por primera vez en Córdoba y después lo llevaron a otras 13 ciudades argentinas.

¿Su distintivo? El uso del celular más allá de leer las noticias en los transportes, navegar en redes sociales o responder mails. Se trata un modelo colaborativo que encuentra el camino más rápido entre un punto y el otro, utilizando el transporte público -buses, trenes y subtes- taxis o remises, bicicletas o monopatines. La comunidad Ualabee reporta situaciones que afectan a la movilidad y mejoran así la planificación de viajes de otros usuarios – con el plus de mostrar los costos, las distancias y el tiempo de viaje.

En esta nota, un ping-pong de preguntas con Joaquín, director ejecutivo de la compañía.

Endeavor: ¿Qué te inspiró a emprender?

Joaquín Di Mario: Siempre me sentí un emprendedor de alguna manera, solo que antes no ponía ese título. Vivo el emprendimiento como una elección de vida, una forma de aportar valor a la sociedad a gran escala. Me afectan mucho los problemas sociales, la desigualdad, las frustraciones de la gente. Ese fue mi disparador. De alguna manera sentía que tenía la responsabilidad por las vivencias, estímulos y experiencias que tuve, de aportar desde mi lugar para ser parte activa de los cambios y desafíos de este mundo.

E: ¿Cómo te organizás para trabajar? ¿Cómo es un día habitual en tu vida?

JDM: Me levanto temprano (antes de que suene el despertador). Tengo una lista priorizada de asuntos para la semana que armo entre viernes y el domingo de la semana anterior. El lunes a la mañana tengo la Weekly con mis socios y con directores y asesores donde acomodamos urgencias estratégicas. A partir de ahí, cada día es un un desafío. Generalmente estoy 3 días a la semana entre reuniones, oficina o viajes ultimamente, pero trato de acomodarme 1 o 2 días para quedarme en casa para poder tener tiempo operativo en la PC. Soy muy obse con la gestión del tiempo lo que me permite alinear actividades tanto a corto como mediano plazo.

E: ¿Qué clase de líder sos? ¿Cómo formaste tu equipo de trabajo?

JDM: Siempre tuve emprendimientos y al mismo tiempo trabaje en el ambiente coorporativo y creo que eso me permitió formarme en habilidades de Management y entender el trabajo con distintos perfiles. Pude adaptar rápidamente metodologías de trabajo globales al contexto de nuestra Startup. Me considero un gran motivador, transmito la pasión con la que hago las cosas al resto.

Como cualidad número uno destaco la perserverancia, creo que eso es lo que contagia al resto, haciendo por sobre todas las cosas. He tenido que aprender a delegar, un gran desafío que aún hoy sigo trabajando y soy consciente de que aún cometo muchos errores. Doy siempre espacios para las devoluciones y puestas en común, ya sea entre socios o el equipo. Creo que hemos podido generar una cultura de trabajo que realmente es un ejemplo para quienes nos conocen.


He tenido que aprender a delegar, un desafío que aún hoy sigo trabajando y soy consciente de que aún cometo muchos errores.


E: ¿Qué desafíos iniciales tuviste?

JDM: Comencé con la idea en 2012 con mis compañeros de tesis, con muchísimos fracasos. El primer punto de inflexión fue darme cuenta que, a pesar de la amistad, no funcionabamos como equipo. Decidí separame y adquirir el prototipo que teníamos. Formar un nuevo equipo con personalidades muy diferentes fue un desafío enorme y me permitió seguir en el camino.  Reinventar el proyecto centrándonos en las necesidades de nuestros usuarios fue un gran cambio conceptual de este año y un desafío hermoso, ya que aprender a crear una comunidad es algo que te hace estar constantemente escuchando e innovando.

E: ¿Qué desafíos tenés hoy?

JDM: Ampliar las operaciones en un mercado con grandes competidores globales. Tenemos ejes de diferenciación muy marcados respecto a todos ellos por el foco colaborativo de nuestro servicio. Se viene una etapa nueva para mí: la búsqueda de capitales riesgo que nos permitan penetrar en 3 años en Latam de forma muy rápida. Hemos estado preparándonos con todo el equipo para crecer a gran velocidad y escalabilidad y ahora queremos demostrar que podemos hacerlo. El desafio será poder replicar muchas cosas buenas que hicimos hasta ahora en menor tamaño, en las grandes metrópolis de Latinoamérica. Se viene nuestro lanzamiento en Buenos Aires en Septiembre y eso mostrará que estamos listos para salir al mundo.

 


Mi primer punto de inflexión fue darme cuenta que, a pesar de la amistad, no funcionábamos como equipo.


 

E: ¿Pensás que emprender fue un antes y un después en tu vida? ¿Por qué?

JDM: ¡Completamente! Cada decisión a partir de ese momento afecta a muchos. En mi caso, tiene un impacto tan grande si hablamos de una ciudad, como también repercute en personas que confían en nosotros -relaciones laborales- o en mis círculos íntimos (familia, relaciones, amistades). No es fácil encontrar el equilibrio y es algo que aún me va a llevar mucho tiempo, pero tengo claro de que este camino que elegí es el que me mueve cada día. Muchos dicen salir de la zona de confort, yo creo que este es el lugar donde me siento cómodo. Constantemente en tensión, pero de estas tensiones es que salen buenas ideas.

E: ¿Cómo te ves de acá a 5 años?

JDM: La verdad es que me encanta el proyecto en el que estoy, me encanta trabajar con problemas socio-ambientales. Siempre sentí una gran responsabilidad por hacer más de lo que estaba a mi alcance, impulsado por un espíritu desinteresado de ayuda hacia los demás que siempre vi en mis padres. Este proyecto plantea muchos de los desafíos culturales y sociales del mundo que se viene y por eso me apasiona tanto. Estamos buscando un Exit antes de 5 años y mi futuro dependerá de cómo se den las negociaciones en ese momento.

E: ¿Cuál es tu sueño?

JDM: ¿Mi sueño? Me encantaría el día de mañana aportar desde el otro lado del mostrador a proyectos que busquen mejorar la calidad de vida de las personas. Pero sé que primero debo vivir toda esta experiencia para devolver luego todo el aprendizaje y aportar un verdadero valor.

E: ¿Cuál fue el consejo más importante que te dieron y que aplicás al trabajo?

JDM: Hay algo que me dijeron una vez tan verdadero como difícil de asimilar y que día a día lo trabajo: En un emprendimiento, siempre vas a encontrar cientos de cosas para hacer y pareciera que todas son importantes. De todas esas, hay algunas que suman x1, x5 y x10. Es una tentación hacer todas las cosas chicas que suman x1, porque parece que avanzás más rápido. Pero hay que encontrar esas cosas que suman x10 y saber dejar a un lado las que suman x1. Y eso es lo que nos va a llevar a que realmente avancemos a grandes pasos. De todas los consejos que recibí, coloco este porque es un recordatorio a mi mismo para seguir interiorizándolo.

 


Está bueno escuchar, nos permite equivocarnos más rápido, pero la decisión final siempre la tiene uno y ahí es cuando el propósito del proyecto es el que nos permite mantenar la brújula y hacer foco.


 

E: ¿Qué consejo le darías a futuros emprendedores?

JDM: Que se vinculen, que creen redes, que no tengan miedo de salir al mundo a contar sus ideas por más locas o simplen que parezcan. Que pierdan la vergüenza. Que formen equipo ante todo, eso es lo que los va a mantener en el camino. Que se acostumbren a que muchas personas los van a ignorar y muchas más van a opinar. Está bueno escuchar, nos permite equivocarnos más rápido, pero la decisión final siempre la tiene uno y ahí es cuando el propósito del proyecto vale más que cualquier otra cosa. Piensen en grande, no se limiten por las propias vivencias o sesgos.

Me encanta una frase de Galeano con la cual me siento muy identificado: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

Endeavor Argentina

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