LA MISIÓN DEL “FINANCIERO”: PROTEGER Y POTENCIAR VALOR

Es profesor en la facultad de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Con más de veinte años de experiencia en el sector de Transaction Advisory Services, Ignacio explica la importancia y el rol del área financiera dentro de un emprendimiento.

POR IGNACIO HECQUET
Líder de Transaction Advisory Services
de EY Argentina

Normalmente en los emprendimientos se le asigna a algunos de los socios fundadores la misión de velar por las finanzas, tenga o no la formación y la vocación sobre el tema. Asimismo, resulta usual que las cuestiones financieras estén relegadas en la agenda de prioridades. De esta forma, a medida que el proyecto crece, comienzan a surgir ciertos riesgos que hay que comenzar a prestarles atención.

Así como va aumentando el valor del proyecto, pueden comenzar a incubarse riesgos que pueden erosionar ese valor al momento de encarar un proceso de recepción de inversión o venta. Llega un momento en el que alguien  debe parar la pelota y pensar por dónde vienen los tiros, cuáles son los riesgos del proyecto, para analizarlos y definir cómo gestionarlos. Es cierto que no existen beneficios sin riesgos y, también, que el gen emprendedor alberga la sana rebeldía de desafiar permanentemente el “status quo” y asumir riesgos. Pero otra situación muy distinta es desconocerlos, subestimarlos, despreocuparse de ellos o no gestionarlos.

La misión del “financiero” consiste, entonces, en ayudar a los fundadores a no perder la visión del negocio y administrar sus riesgos.

En ese momento se torna relevante contar con un financiero que nos permita hacernos asépticamente preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuáles son los principales riesgos de nuestro negocio? Por dónde nos la podemos “poner de sombrero”? Nada peor que tener un “tic-tac” en el placard que no sabemos que existe, ni cuándo, ni cómo puede detonar.
  • ¿Podemos gestionar estos riesgos en alguna medida? ¿O cómo podemos al menos monitorearlos?
  • ¿Tenemos información e indicadores mínimos de gestión que nos permitan monitorear y proyectar nuestro negocio, es decir, “volar con instrumentos”
  • Siendo en muchos casos los negocios de naturaleza digital y transnacional,¿estamos cumpliendo de manera efectiva y eficiente con las normas impositivas y cambiarias de cada una de las jurisdicciones en las que operamos?
  • ¿Estamos estructurados societaria y fiscalmente de una manera eficiente para los propósitos de los accionistas actuales y/o futuros?
  • ¿Tenemos una estructura organizacional y procesos mínimos que nos permitan responder a todo lo anterior? ¿Deberíamos tenerla o apoyarnos en terceros?

La misión del “financiero” consiste, entonces, en ayudar a los fundadores a no perder la visión del negocio y administrar sus riesgos. Por otra parte, el resto de la organización (los gestores de valor) debería percibirlo como un consejero para ayudar a tomar las mejores decisiones. El “financiero” no tiene necesariamente que ser parte de la estructura full time de la organización. Existen muchas maneras flexibles para acceder a know how y experiencia en la materia: mentores, asesores del equipo directivo y consultores. Muchas veces se observa en procesos de due diligence que el valor de un negocio próspero y exitoso se ve dañado por contingencias que podrían haberse evitado de haber sido identificadas y planificadas oportunamente. Gestionar este desafío es posible y el “financiero” es el arquero a convocar para ayudar a “atajar esos penales”.

Endeavor Argentina

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