#HistoriasEmprendedoras: El sueño cumplido de salir al mundo y dárselo a otros

Trabajó como voluntaria para ganar experiencia y ahora se dedica a expandir empresas por distintos mercados de la región, Estados Unidos y España. Te contamos la historia de Raquel y ARCHGroup, su emprendimiento. Leé la nota completa acá.

“Yo soy una desenfocada en la vida”. Así se describe Raquel Mosque, colombiana, profesora de ciencias sociales dedicada a los negocios y cofundadora de ARCHGroup. Antes de fundar el emprendimiento, trabajó de forma voluntaria desarrollando distintas habilidades para armar su camino. Hoy nos cuenta su historia.

Endeavor: Si tuvieras que explicar tu emprendimiento a alguien que no lo conoce, ¿cómo lo describirías?

Raquel Mosquera: ArchGroup lleva a las empresas a otro nivel y otro mercado. En otras palabras, expandimos e internacionalizamos emprendimientos. Tenemos una metodología de cómo vender a nuevos mercados, por lo menos en lo que es LATAM, USA y España, compuesta por 5 pasos y 12 roadmaps. Identificamos dónde está tu empresa realmente, cuál es tu situación actual, cuáles son los componentes que te faltan y qué tenés que mejorar para poder expandirte en el otro mercado.

E: Estudiaste profesorado en ciencias sociales, ¿cómo llegaste a fundar algo como ArchGorup?

RM:  Es una historia graciosa. No sabía bien qué hacer cuando terminé el colegio y estudié para ser profesora de ciencias sociales, pero me di cuenta que no me gustaba. Me fui a México a hacer un posgrado en estudios latinoamericanos y ahí aprendí mucho de negocios internacionales. Tuve uno de esos momentos en que ves cómo será tu futuro si sigues un camino u otro, y terminé eligiendo este. Luego tuve que buscar cómo iba a ir de donde estaba a dónde quería llegar. No era fácil.

Decidí entrar en una organización, AIESEC, como voluntaria. Tenía varias áreas y entré en la parte de desarrollo de negocios para adquirir experiencia.  En el camino tuve que tener varios trabajos en simultáneo y peleas con mi mamá, que no le gustaba nada que trabajase ad honorem. Trabajé de camarera, de vendedora en el área de visados en una agencia migratoria australiana, etc. Yo sabía el potencial que tenía el voluntariado, entonces trabajaba de otras cosas e iba ahorrando. Sabiendo cual es el valor, el resto se soporta.

E: AIESEC tiene oportunidades en el exterior. ¿Qué otros países conociste en el marco del programa?

RM: Con la misma organización fui luego a Chile y de ahí a trabajar a Brasil, a una aceleradora que buscaba la expansión internacional de las empresas, dónde conocí a mis dos socios. Nos surgió un cliente en Argentina que quería expandirse a Chile y justo nosotros teníamos experiencia en ese país. En ese momento no éramos una empresa, pero no podíamos esperar a serlo para comenzar, decidimos vender el servicio y luego ver la forma de lograrlo.

E: ¿Cómo fue dar esos primeros pasos?

RM: Fue muy divertido y nos fue mucho mejor de lo que esperábamos. Cobramos mucho menos de lo que hubiésemos debido, no teníamos ni idea cuánto cobrar al principio. Trabajamos dos meses en simultáneo y luego dijimos “dejemos esto, nos arremangamos los pantalones y vamos con toda” … y eso hicimos. Y acá estamos.


Tuve uno de esos momentos en que ves cómo será tu futuro si sigues un camino u otro, y terminé eligiendo el de los negocios porque era en el que me veía a futuro, que me gustaba mucho. Lo decidí y luego tuve que buscar cómo iba a ir de donde estaba a dónde quería llegar.


 E: ¿Cuáles fueron los momentos más desafiantes en todo ese camino?                

RM:  Empezar por nuestra cuenta fue un aprendizaje súper grande. Nos llevamos muchos aprendizajes y anécdotas, porque no es lo mismo cuando tenés un inversor que te da un millón de dólares para que te expandas sin problema, como nos pasaba en la aceleradora, que cuando se trata de un emprendedor que está contando los centavos para ver si puede costearse la expansión. Tuvimos que readecuar todo el proceso y la metodología para ayudar a emprendedores con menos recursos pero que quieren llegar a nuevos mercados.


Nos llevamos muchos aprendizajes y anécdotas, porque no es lo mismo cuando tenés un inversor que te da un millón de dólares para que te expandas sin problema, como nos pasaba en la aceleradora, que cuando es un emprendedor que está contando los centavos para ver si puede costearse la expansión.


 

E: Sos una de las emprendedoras que están participando de Her Business Program. Hasta ahora, ¿qué te llevaste del programa?

RM: Me gustaron mucho las historias de las emprendedoras. Me gusta tener ideas de emprendedores que llegaron a otro nivel al que a mí me gustaría llegar. Me gusta ver metodologías que no solo implemento conmigo, sino que también son aplicables a otras realidades. Me divierte y me parece interesante aprender de otros, por lo que las charlas me encantaron.

E: Finalmente, ¿nos dirías tus claves para emprender?

RM: Nadie te da la oportunidad de crecer. Tienes que vender el futuro y “arremangarte los pantalones” para hacerlo.

Endeavor Argentina

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