Con foco en digitalizar y orquestar procesos complejos, LENK trabaja con bancos en América Latina para resolver la fricción operativa detrás del crédito, una de las principales barreras para escalar el negocio financiero.
Sacar un crédito hoy puede ser cuestión de segundos. Mejores modelos de scoring, más datos y aprobaciones inmediatas transformaron la experiencia del usuario.
Pero hay una parte del proceso que quedó relegada, menos visible, más operativa, pero igual de crítica: cómo se ejecuta ese crédito una vez aprobado.
Porque el verdadero desafío no es dar crédito. Es procesarlo.
Donde se pierde el negocio del crédito
El contraste es claro. Un crédito de consumo puede resolverse en pocos clics. Pero cuando el producto es más complejo —como un hipotecario, un leasing o un crédito automotriz— la lógica cambia: aparecen múltiples actores, validaciones, documentación y procesos manuales.
“El crédito de consumo es súper simple. Pero cuando el producto tiene complejidad, la experiencia del cliente suele ser muy mala”, explica Guido Galanter, cofundador de LENK
En algunos casos, una operación puede tardar hasta seis meses. No por falta de demanda ni de capacidad de análisis, sino por fricción operativa.
Durante años, la industria avanzó en digitalizar la experiencia del cliente, pero dejó intacta la capa interna. Sistemas heredados, procesos fragmentados y equipos desconectados siguen siendo la norma.
“El backend muchas veces sigue siendo una plataforma de hace 30 años”, resume Galanter. El resultado es una industria digital hacia afuera, pero todavía analógica hacia adentro.
De financiera a infraestructura para bancos
LENK no nació para resolver ese problema. Lo encontró en el camino. En 2021, sus fundadores —Guido Galanter (CEO), Nicolás Piqueras (COO) y Tomás Gropper (CTO y CPO)— lanzaron una financiera en Chile enfocada en dar liquidez sobre activos inmobiliarios. Entraron a Y Combinator —uno de los programas más competitivos del mundo— y levantaron un fondo de deuda de US$20 millones.
Pero el contexto cambió. La suba de tasas en Estados Unidos afectó los modelos intensivos en capital y obligó a replantear el negocio. “Ahí nos sentamos y dijimos: ¿qué hacemos?”, recuerda Galanter
La decisión se ordenó a partir de una conversación con su mentor en Y Combinator, Michael Seibel —CEO del programa y una de las figuras más influyentes del ecosistema tecnológico global, con experiencia en compañías como Twitch—.
Su lectura fue clara: los bancos tradicionales no iban a desaparecer, pero sí iban a necesitar transformarse. Con ese insight, LENK pivotó. Pasó de ser una financiera a desarrollar tecnología para bancos, enfocada en digitalizar y gestionar sus procesos de originación.
Orquestar procesos, el nuevo diferencial
El foco de LENK no está solo en digitalizar, sino en orquestar procesos complejos. Un crédito puede involucrar clientes, bancos, concesionarios, tasadores, abogados y otros actores, cada uno con sus tiempos y sistemas. Coordinar todo eso es lo que define la eficiencia real del proceso.
La plataforma centraliza esa operación en un solo flujo, automatiza tareas y permite gestionar cada instancia en tiempo real.
El impacto es directo:
- Hasta +50% en conversión
- Más de 16 horas ahorradas por operación
- Escalabilidad del negocio de hasta 33% sin aumentar equipos
- Implementaciones en semanas en lugar de años
Hoy la compañía opera en Argentina, Chile, México y Colombia, trabajando con instituciones financieras en la transformación de sus procesos.
Sin embargo, el principal desafío no es tecnológico, sino de confianza. “Estamos hablando de instituciones que manejan miles de millones. No pueden arriesgarse”, explica Galanter
Eso implica ciclos largos y decisiones conservadoras. En algunos casos, cerrar un cliente puede llevar más de un año.
La estrategia de LENK frente a eso es simple: persistencia. “Sabemos que este cambio es inevitable en el tiempo, y que hoy se está acelerando tanto por los avances en AI como por el nuevo estándar de experiencia que imponen neobancos como Nubank, Ualá o Mercado Pago ”, cuenta Galanter.
El sistema financiero ya resolvió cómo dar crédito. El desafío pendiente —y donde se define la eficiencia real del negocio— sigue siendo cómo procesarlo. Ahí es donde se juega todo. Y es ahí donde LENK está construyendo su lugar.