Guibert Englebienne: “Hay que fomentar que la gente quiera pensar en grande”

Desde su doble rol de empresario y presidente de Endeavor, habló sobre los objetivos que persigue hoy la organización, las oportunidades que observa entre los emprendedores locales y qué tipo de empresas pueden surgir en los próximos años. Leé la nota completa acá.

Publicado originalmente en la edición n°18 de Eye to Eye, de PWC.

 “Hay que fomentar que la gente quiera pensar en grande. La empresa que crea empleo no es la chica o la grande: es la que se anima a crecer”, define.

Una reunión inicial en un bar de la City porteña, allá por 2003, dio origen a una de las empresas más exitosas de los últimos 15 años. Guibert Englebienne es uno de los cuatro fundadores de Globant, la compañía de software que, junto con otros unicornios (las firmas que alcanzan los 1.000 millones de dólares de valuación), revolucionó al ecosistema emprendedor local en la última década. Pero también preside desde hace más de cuatro años la oficina argentina de Endeavor, la fundación nacida en 1998 que promueve la cultura emprendedora.

 

¿Cuánto hace que preside Endeavor y qué lo llevó a ese lugar?

Estoy hace más de cuatro años y fue un viaje largo y peculiar. De haber sido elegidos emprendedores por Endeavor en su momento (con Globant) a terminar presidiendo la organización hubo un aprendizaje muy grande. Siendo la Argentina el primer país donde nació Endeavor a nivel mundial (hoy está en 35 países), hemos avanzado más que otros y nos podemos dar cuenta de cuál es el verdadero impacto en el largo plazo. La Argentina es el primer país también en el que un emprendedor dirige la fundación. El primero fue Andy Freire y luego me tocó a mí. Eduardo Elsztain fue el primero en apoyar esto, y para él fue un salto al vacío. No sabía lo que se podía lograr. Hoy, 21 años después, nos encontramos con una organización totalmente diferente. Creo que haber comenzado como emprendedor me permite descubrir cuáles son los puntos en los que Endeavor trae valor al emprendedor y trabajar mucho sobre eso.

 

¿Y cuáles son esos puntos?

Endeavor tiene un modelo contraintuitivo. Hay quienes creen que la organización ayuda a unos pocos emprendedores que no necesitan ayuda. En el marco de un ecosistema donde cuesta emprender -la Argentina nunca ha sido fácil para llevar adelante un emprendimiento-, lo que hacemos es buscar emprendedores a los que sí les haya ido bien, y trabajamos con ellos para que se abran, cuenten sus historias y multipliquen su impacto económico y aspiracional, con el objetivo de ayudar a otros miles de emprendedores a que se animen a emprender.

Nuestro foco es mucho más amplio que esos pocos emprendedores exitosos. Si bien Endeavor te ayuda mucho como emprendedor, el impacto verdadero lo notás cuando encontrás un montón de emprendedores que quieren emprender porque tienen role models accesibles, con quienes se identifican. Endeavor ayuda también a mostrar que el emprendimiento es un arma de impacto fenomenal en la comunidad. Te hace descubrir un montón de aspectos sobre los que uno puede ayudar a quienes nos rodean.

Lo que antes eran historias individuales, cerradas -mi papá es emprendedor, pero no está acostumbrado a contar su historia ni tenía dónde hacerlo-, hoy se transformó en un proceso donde contar una historia exitosa ayuda a otros y ayuda al emprendedor. Te pone en un círculo virtuoso donde, por un lado, uno destila por qué cree que lo que está haciendo funciona, y toma una nota mental de muchas cosas para comentarlas la próxima vez. El combustible emocional que se consigue cuando viene un emprendedor y te cuenta que uno le cambió la vida en tal o cual aspecto es muy fuerte.

 

Como emprendedor exitoso, ¿qué siente que le aporta a la organización?

Endeavor siempre ha sido una fundación y una red. Me di cuenta que no es una red a la que uno pertenece, sino una red que hace a quién sos vos. El hecho de estar todo el día generando lazos de confianza con otras personas que están en la misma situación que vos, otros emprendedores, te anima a pensar en grande, a generar una historia transparente. Como emprendedor, puedo visualizar qué me aportó Endeavor y focalizar en esos puntos. Una de las cosas de las que nos dimos cuenta es de la importancia de que los emprendedores que hoy están siendo relevantes en la vida económica del país, se hayan nutrido de los mismos valores que Endeavor fomenta. En los últimos tiempos, hemos afinado nuestra búsqueda y pusimos el foco en emprendedores que tal vez en otro momento no hubiéramos mirado por estar demasiado grandes ya, pero les pedimos que se sumen porque trabajando en equipo y generando confianza podemos ser mucho más importantes en la vida económica del país. Nos pasan cosas que no previmos, como que la empresa de mayor valuación del país (por Mercado Libre) sea una empresa Endeavor.

 

¿Qué objetivos se fijó a corto y mediano plazo?

Por un lado, llevar educación de emprendedorismo a diferentes segmentos de la población, en colaboración con universidades. También estamos definiendo una academia Endeavor dentro de nuestras oficinas, trabajando con mujeres emprendedoras, además nos gustaría hacer algo con chicos, para despertar ese espíritu desde mucho más temprano. Otra área tiene que ver con llevar emprendedorismo a todo el país, y una de nuestras acciones más fuertes es la Experiencia Endeavor, el evento referente para los jóvenes y emprendedores, que año a año convoca a más de 12 mil personas con ganas de emprender y hacer crecer sus negocios. Abrimos nuevas oficinas en los últimos años y ya tenemos seis. Los emprendedores de la organización están llevando la cultura que hemos desarrollado a otros.

 

A partir de su experiencia, ¿emprendedor se nace o se hace?

Creo que hay de los dos casos. Tiene mucho que ver con el ecosistema. En mi casa todas las noches se hablaba de emprender. Yo no creo que haya nacido con eso en un gen, pero el diálogo que inspira a ser emprendedor es muy importante. Si uno está en el ecosistema correcto, lo puede hacer. Linda Rottenberg, fundadora de Endeavor, dice que cuando éramos chicos todos queríamos estar en una banda de rock y hoy queremos ser emprendedores. Hay mucho interés de los chicos hoy por serlo.

De unicornios y gacelas

 

¿Cómo ve al ecosistema local hoy?

Lo veo muy bien. Se han dado casos de emprendedores en la Argentina que trascendieron la frontera. Algunos se tornan impacientes y me dicen a veces: “Solo hay cuatro unicornios (por Mercado Libre, Globant, Despegar y OLX)”. Y yo respondo: “No te equivoques, hasta hace tres años Globant no era un unicornio”. El mes pasado, Auth0 se convirtió en unicornio también. El término unicornio no me simpatiza ni me dice nada. Yo creo que lo importante es focalizarnos en la importancia de pensar en grande durante todo el camino. Hay un montón de compañías en nuestro país que lo están haciendo y creo que eso es lo que hay que rescatar y fomentar.

 

¿Observa que el interés por emprender está en alza a partir de la difusión de casos exitosos como el de ustedes?

Sí. Cuando Endeavor comenzó no existían casos locales. Había quienes decían que querían ser Steve Jobs o Bill Gates. Que la gente pueda identificarse me parece interesante, porque hace que uno se anime. Se puede ser exitoso estando acá y no yendo a Silicon Valley. Cuando algún emprendedor me dice que se quiere ir allá le digo: ¿Para qué? Allá vas a ser uno más. Acá hay ventajas competitivas por conocer el mercado y sus problemas.

 

Si tuviera que resumir los puntos a favor y en contra que tiene el ecosistema local, ¿cuáles serían?

En la Argentina se instala muchas veces la idea de que la pyme es la que genera empleo. No estoy de acuerdo con eso. No es la pyme y tampoco la grande. La que genera empleo es aquella que se anima a crecer. Puede ser chica o puede ser grande, es independiente del tamaño. En todos los órdenes, hay que fomentar que la gente quiera pensar en grande. Muchas veces veo que se cree que lo chico está bien y lo grande está mal. Hay que tener cuidado de no fomentar un enanismo emprendedor. Que alguien crea que si deja de tener determinado tamaño va a perder beneficios. Debemos tener cuidado con eso. La Argentina tiene un potencial no explotado. Hay que animarnos a pensar en grande y pensar en global, no solo en nuestro mercado. Y pensar en modo ultracompetitivo, no jugar un juego cerrado con socios comerciales a los cuales les vendemos caro y les compramos caro. También debemos pensar en largo plazo: nada grande se hace en un período corto.

 

Respecto de lo global, ¿todo emprendedor debe nacer hoy con esa vocación?

Los emprendedores que realmente logran crecer son aquellos que ensamblan equipos y crean empresas que corren en diferentes mercados. Despegar, OLX, Mercado Libre y nosotros operamos en más de 15 países y en eso somos buenos. Nuestro mercado, al ser pequeño e inestable, nos obliga a buscar un mercado más grande en base a otros más chicos. Lo bueno es que la tecnología hoy nos ayuda. Pensar en global hace 25 años era mucho más difícil.

 

Cuando se piensa en las restricciones para un emprendedor argentino, además de la inestabilidad macro, surge el tema del financiamiento. ¿Pasa por ahí también la dificultad?

Creo que tenemos que repensar qué es una compañía argentina grande, de las que vamos a ver en el futuro. Antes, las compañías grandes servían un mercado doméstico y estaban sujetas a los vaivenes locales durante décadas. Hoy te encontrás con emprendedores que, munidos de tecnología y con una visión global, son mucho más grandes afuera que adentro. Son pragmáticos y van a los mercados más líquidos a buscar fondeo. Creo que vamos a ver este perfil en los próximos años.

 

Habló del equipo en un momento. ¿Qué importancia le asigna? Hay expertos que mencionan que es tan importante como la idea al momento de emprender…

Para mí es fundamental. En un momento fundacional, es el equipo fundador. Globant es la séptima compañía en la que estoy involucrado. Las otras seis las fundé y las fundí también. Cuando miro esa perspectiva, el equipo fundador fue muy importante. ¿Qué encontré en este equipo? Por un lado, somos todos diferentes pero complementarios. Y por el otro, todos compartimos la ambición sana de progresar. Continuamente estamos tratando de crecer y aspirar a más. Por otra parte, hay una mirada de muy largo plazo. Queríamos un emprendimiento que fuera transformacional, una huella en nuestras vidas.

Largo Camino

 

Desde ese punto de vista, ¿qué le aconsejaría a un emprendedor que está arrancando?

Para la primera etapa, le diría que se junte con gente que le aporte algo diferente a lo que aporta él. Y que le permita caminar un largo plazo. Pero fuera de ese grupo del día uno, todos los que vienen después son cofundadores. Y para poder actuar como cofundador, hay que comunicar. Nosotros hemos hecho una costumbre de comunicar siempre, juntar a toda la compañía y decirles en qué nos está yendo bien y en qué nos está yendo mal. Hacer que la gente entienda el negocio y pueda tomar decisiones.

¿Qué hacer para que cada miembro pueda actuar como cofundador? Nosotros desarrollamos un marco en el cual ciertos comportamientos que logramos identificar se replican. En una organización uno puede definir sus valores pero ¿qué hacer para que la gente los viva? Diseñamos un sistema para empoderar a cada miembro de la empresa a ser un guardián de la cultura. Cada mes, le damos a cada miembro la posibilidad de tener cinco estrellas para reconocer acciones en línea con los seis valores que definimos. Al publicarlo frente a toda la compañía, eso inspira a otros a hacer lo mismo y refuerza los vínculos. Todos estamos empoderados igual y tenemos transparencia total.

Creo que el primer trabajo de un emprendedor es replicarse a uno mismo. Tratar de inspirar a otro a tener el mismo sueño y tratar de ayudarlo.

 

¿Qué oportunidades abre la nueva Ley de Economía del Conocimiento?

agrícola. El presidente del BID decía el otro día que la región se salteó la revolución industrial y que no puede perderse la del conocimiento. La Argentina está transitando rápidamente este salto y es prometedor su futuro. La oportunidad es inmensa; no existe suficiente talento para abastecer la demanda de gente relacionada al software, y sucede lo mismo en otras industrias. A diferencia de lo que pasaba en la época del “granero del mundo”, en el caso del conocimiento no es así. La competencia por crear condiciones competitivas para el talento se desató en muchos lugares. Hoy tenemos la oportunidad de importar trabajos que nuestro mercado local no generaría nunca. Al mismo tiempo, es un gran desafío, porque la automatización va a generar mucha disrupción y cambios en las relaciones de trabajo tal como las conocemos.

Los países que lideran en tecnología son los que se focalizaron en eso y no tienen otra cosa, como Israel. Desde ese punto de vista, la Argentina debe focalizarse en el conocimiento como si no tuviera nada más.

Endeavor Argentina

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *