Por Sebastián Núñez Castro, CEO & Co-Founder de Geopagos
La industria de pagos en América Latina atraviesa una etapa de madurez que está redefiniendo las prioridades del ecosistema. Durante años, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por la incorporación de nuevos medios de pago, dispositivos y canales. Hoy, con un mercado más sofisticado y exigente, el desafío central ya no es sumar soluciones, sino construir infraestructura capaz de escalar de manera ordenada, segura y sostenible.
De cara a 2026, el desarrollo de los pagos digitales estará marcado por la necesidad de nuevos jugadores que puedan atender una demanda creciente, pero que hoy se enfrentan a altas barreras de entrada para encarar el negocio de forma integral. En este contexto, emergen tres tendencias clave que definirán el rumbo de la industria.
1. La adquirencia como servicio se consolida como infraestructura habilitadora
La primera gran tendencia es la consolidación de la adquirencia como servicio (Acquiring as a Service) como un pilar estratégico del ecosistema de pagos. Operar el negocio adquirente de punta a punta fue históricamente un proceso complejo, costoso y reservado a pocos actores, lo que limitó la competencia y la innovación.
Hacia 2026, este escenario comienza a cambiar. Los modelos de adquirencia como servicio permiten a bancos, fintechs, retailers y plataformas tecnológicas desplegar soluciones end-to-end de forma más ágil y simple, reduciendo el time-to-market, optimizando costos y eliminando la dependencia de múltiples proveedores.
Además, este enfoque habilita la regionalización de los servicios, facilitando la expansión hacia nuevos mercados con mayor previsibilidad operativa y regulatoria. En un contexto de crecimiento sostenido de los pagos digitales, la adquirencia deja de ser un componente técnico para convertirse en una infraestructura estratégica.
2. La omnicanalidad real deja de ser un diferencial y se vuelve un estándar
La segunda tendencia clave es la consolidación de la omnicanalidad real como una expectativa básica del mercado. Los consumidores ya no distinguen entre canales físicos y digitales: investigan, compran y pagan a través de múltiples puntos de contacto, esperando experiencias consistentes, simples y sin fricción.
Sin embargo, muchas propuestas actuales siguen apoyándose en integraciones parciales que generan ineficiencias, fragmentación operativa y limitaciones para escalar. Resolver este desafío requiere soluciones de aceptación de pagos construidas sobre una única infraestructura, capaces de operar de manera consistente en todos los canales —presenciales y online— y de integrarse con servicios de valor agregado.
Conciliación, reporting, crédito, gestión del negocio y análisis de datos pasan a ser parte de una misma plataforma. Hacia 2026, la omnicanalidad ya no será una promesa comercial, sino una condición necesaria para competir en un mercado cada vez más exigente.
3. Inteligencia artificial y comercio agéntico: más automatización, misma base
La tercera tendencia que marcará el futuro de los pagos es la incorporación progresiva de la inteligencia artificial en la experiencia de compra y pago. La evolución hacia modelos de comercio agéntico, donde agentes de IA asisten en la búsqueda, comparación y ejecución de transacciones, introduce una nueva capa de automatización y personalización.
Para que estos modelos sean viables y generen confianza, es indispensable contar con una base sólida de adquirencia, con altos estándares de seguridad, control y gobernanza. La inteligencia artificial no reemplaza la infraestructura de pagos: la potencia.
Su adopción efectiva dependerá de plataformas capaces de garantizar trazabilidad, permisos claros, protección de datos y cumplimiento regulatorio, sin afectar la experiencia del usuario. En este sentido, la infraestructura vuelve a ocupar un rol central como habilitador del futuro del comercio digital.
Mirando hacia 2026
En una región tan diversa y desafiante como América Latina, el diferencial no estará únicamente en la innovación tecnológica, sino en la experiencia acumulada. Haber acompañado a bancos, fintechs y comercios a lo largo de distintos ciclos regulatorios, transformaciones de mercado y procesos de regionalización permite construir soluciones más resilientes y adaptables.Hacia 2026, liderarán el ecosistema aquellos actores que comprendan que la adquirencia es una infraestructura estratégica y diferencial, y que sepan combinar visión de largo plazo, ejecución consistente y tecnología preparada para el futuro de los pagos.