*Artículo original publicado en Endeavor Elsewhere
Desde Endeavor Catalyst —el brazo de coinversión de Endeavor— se observan señales claras de un ecosistema que entra en una nueva etapa: más sofisticada, más conectada con el mundo y, sobre todo, más preparada para generar liquidez.
A partir del análisis global de Endeavor Catalyst sobre las principales tendencias para 2026, estas son algunas de las predicciones que marcan el rumbo del venture capital en el año que comienza.
1. Las finanzas digitales y las stablecoins crecen donde las monedas fallan
En mercados con alta inflación, restricciones cambiarias o sistemas financieros poco eficientes, las stablecoins dejaron de ser una promesa para convertirse en infraestructura.
América Latina es uno de los motores de esa adopción: la actividad vinculada a stablecoins crece muy por encima de los mercados desarrollados, impulsada por la necesidad de preservar valor, facilitar pagos y operar de forma más eficiente.
Lejos de una lógica especulativa, las stablecoins comienzan a cumplir funciones concretas como ahorro, transferencias, pagos y operaciones transfronterizas.
La lectura para 2026 es clara: la convergencia entre las finanzas tradicionales y el ecosistema cripto no responde a una tendencia abstracta, sino a una solución práctica frente a desafíos estructurales en economías como las de América Latina.
2. La liquidez empieza a moverse, aunque no vía IPOs
El mercado de salidas continúa siendo desafiante, pero eso no implica inmovilidad. A medida que las compañías permanecen privadas por más tiempo, los mercados secundarios se consolidan como una vía relevante de liquidez para founders, empleados e inversores tempranos.
Los requisitos para salir a bolsa son cada vez más exigentes y empujan a las compañías a buscar alternativas intermedias. En ese contexto, las transacciones secundarias ganan volumen, velocidad y sofisticación.
Desde Endeavor Catalyst se identifica este tipo de operaciones como una herramienta clave para acompañar el crecimiento de compañías que aún no están listas —o no buscan— salir al mercado público, pero necesitan resolver eventos de liquidez.
3. Más compañías en etapas avanzadas y preparación para la liquidez
La región ya no funciona únicamente como semillero de startups. Hoy cuenta con decenas de compañías que levantaron grandes rondas, alcanzaron escala regional y se encuentran en fase de consolidación.
Con más unicornios, más empresas en etapas avanzadas y un pipeline robusto de scaleups, 2026 se perfila como un año de preparación para futuros eventos de liquidez. Mientras los mercados públicos esperan mejores condiciones, el capital late stage se mantiene activo, acompañando a founders que construyen con foco en el largo plazo.
Este proceso no es lineal ni inmediato, pero marca un cambio estructural: América Latina comienza a mostrar un ecosistema más balanceado, con empresas capaces de sostener crecimiento, eficiencia y escala.
4. La ciberseguridad se vuelve central en un mundo cada vez más digital
La adopción acelerada de inteligencia artificial, servicios financieros digitales y comercio electrónico expone a empresas y usuarios a nuevos riesgos. En ese contexto, la ciberseguridad deja de ser un tema técnico para convertirse en un factor clave de confianza.
La digitalización avanza rápidamente y muchas industrias saltean etapas, asegurar identidades, datos y transacciones resulta fundamental para escalar. Las compañías que logren resolver este desafío no solo protegerán sus operaciones, sino que habilitarán nuevos modelos de negocio.
De cara a 2026, la seguridad digital aparece como uno de los pilares invisibles —pero críticos— del crecimiento tecnológico en la región.
5. “Elsewhere”: mercados fuera de los hubs tradicionales
Una de las tesis centrales de Endeavor Catalyst sostiene que la próxima ola del venture capital no surge exclusivamente de los hubs tradicionales, sino de mercados que históricamente quedaron fuera del radar.
Empresas que nacen resolviendo problemas locales —financieros, logísticos o regulatorios— desarrollan modelos resilientes, pensados desde el inicio para operar en contextos complejos y escalar a nivel global.
Para Endeavor, esta no es una hipótesis futura, sino una realidad observable dentro de su red.
Mirando hacia adelante
Las predicciones para 2026 no anticipan un “boom” inmediato, sino un proceso de consolidación. Un ecosistema que madura, aprende a generar liquidez por nuevas vías y construye compañías cada vez más sólidas desde mercados desafiantes.
Desde Endeavor Catalyst se continúa acompañando a founders que demuestran que innovar desde América Latina no es una limitación, sino una ventaja competitiva.