Crecer en el exterior: qué impuestos revisar en tiempos de expansión

Los emprendedores que sueñan en grande son aquellos que piensan global y lanzan su expansión con una planificación fiscal previa. ¿Estás saliendo al mundo? Estas consideraciones te ayudarán a ahorrar tiempo y a minimizar contingencias.

Por Juan Manuel Barrero, socio de Barrero & Larroudé

 

Hay una señal típica que indica que es momento de internacionalizar una empresa: el crecimiento significativo en nuevos mercados. En el caso de ciertas industrias, exportar productos o servicios a diversos países puede representar altísimos costos y hacer que el negocio no sea rentable. Frente a esta señal, es necesario evaluar la apertura de una nueva filial, pero también puede indicar que la reacción llega un poco tarde.

El antes y el después

En la década de los 90, los emprendedores lanzaban su expansión e iban estructurando el conglomerado económico, según iba surgiendo la necesidad. Luego se dieron cuenta que esta forma de expandirse era costosa por el servicio de reestructuración las contingencias fiscales altas.

Sin embargo, los años han traído nuevas oportunidades y la tendencia hoy es diferente. Los emprendedores que sueñan en grande piensan global y lanzan su expansión con una planificación fiscal previa que es sostenida en el tiempo y minimiza todo tipo de contingencia. Aunque suene un paso arriesgado, con la debida planificación tener una sucursal en el exterior hoy se convierte en una tarea sencilla que – por lo general – no significa contar con grandes presupuestos para oficinas y/o  personal, sino simplemente constituir una sociedad y trabajar operativamente desde el país de origen. No obstante, la decisión requiere de análisis previos y de la validación del sector de finanzas, porque no se trata de mirar sólo la parte impositiva desde una compañía matriz sino también desde las compañías operativas, armonizando el circuito impositivo y económico de la estructura global.

Qué carga tributaria encontrar

Si bien habrá impuestos específicos en cada jurisdicción, hay tributos que suelen ser comunes en todos los países de la región. Algunos de ellos: el Impuesto a las Ganancias; el Impuesto al valor Agregado, y las respectivas retenciones por prestación de servicios entre los diferentes países. Atención: lo que suele variar en cada país es el porcentaje de las alícuotas. Si el emprendedor está en una fase de expansión avanzada, es decir, operando en más de dos países, es fundamental la consideración del impuesto a la renta a nivel global.

La buena noticia es que los países coordinan el impacto fiscal por medio de tratados para evitar la doble imposición, es decir, para que una ganancia no sea grabada dos veces o que se bajen los porcentajes de las alícuotas, los Estados firman acuerdos específicos que benefician a las empresas.

Otro punto favorable a tener en cuenta son las Leyes de Promoción que otorgan beneficios impositivos y fiscales, como la Ley de Economía del Conocimiento (LEC) en Argentina. Los países de la región son cazadores de talentos y buscan incentivar la radicación de empresas – sobre todo las de tecnología – para facilitar este proceso. Otro ejemplo destacado es la “Ley de Empresas en un día” de Chile y también la reciente sanción de la ley de emprendedores en Uruguay, ambas con beneficios similares a la Ley de Emprendedores argentina.  Un punto a considerar es que en estos tres países está vigente la figura de las Sociedad por Acciones Simplificadas, una forma legal bajo la cual es posible constituir una empresa con menos requisitos y menores costos que las SRL y las Sociedades Anónimas.

Endeavor Argentina

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *