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Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Emiliano Fazio: “En Njambre soñamos con una revolución verde”

El cofundador de Njambre se presentó ante 1900 emprendedores en la Experiencia Endeavor para contar la historia del proyecto.

Por Victoria Fontenla

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Emiliano Fazio junto a José Del Río (der a izq) en el escenario de la Experiencia Endeavor

Njambre está formado por un equipo de trabajo compuesto por Paula Cardenau, Federico Seineldin y Emiliano Fazio. Es una co-constructora de empresas con impacto social donde según Emiliano “nos gastamos el alma en generar desarrollos que su razón de ser sea defender los encadenamientos de vida, regenerarlos, recuperar los ecosistemas y/o restituir derechos de calidad de vida de algunos de que de alguna manera está vulnerada”, además agrega que “buscamos darle una forma de empresa, usar las herramientas, la potencia que tiene la empresa para dedicarle a ese propósito. Se ha hablado mucho hoy del propósito, lo más importante de todo para que esto dure a lo largo del tiempo es un propósito clarísimo”.

Emiliano cuenta que se enfocan en varias empresas, una de ellas es una empresa con impacto que busca hacer accesible la salud primaria para las personas que no acceden fácilmente a la salud, “que aún no tiene nombre y estamos trabajando en eso”, comenta. Otra de las empresas es Teqsac, una empresa muy nueva la cual busca soluciones al esquema de gestión de empresas u organizaciones donde se agrupan pequeños productores y necesitan resolver su gestión como por ejemplo empresas recuperadas, cooperativas de cartoneros. Arbusta es la tercera empresa con la que Njambre trabaja hace un año. Esta empresa brinda servicios digitales y de esa forma empodera mujeres que de alguna manera tienen sus derechos vulnerados. También, Fazio habla de Energe, que asegura el acceso a la energía solar. Y por último nombra a Mamagrande a la que en esta charla se va a dedicar a profundizar sobre lo que se hace.

Emiliano define a Mamagrande como una empresa que aspira a contribuir a la contención de bio plástico de origen vegetal descontaminando aguas, recuperando ecosistemas y generando desarrollo social. Para comenzar con la explicación de lo que es y a qué se dedica esta empresa, el co-fundador de Njambre pide a la audiencia cambiar por un rato la palabra mercado por la palabra impacto positivo.

Mamagrande tiene grandes escenarios en los que aspira trabajar:

El primer escenario es en la contaminación de plástico. “Los argentinos consumimos por hora 400 mil botellas de plástico, eso hace 10 millones de botellas por día, o sea una botella cada cuatro personas y de eso, el 30 por ciento se recicla, el otro 70 por ciento, va a parar a depósitos de cielo abierto, y sin nombrar las islas de basura”, ejemplifica Emiliano al público.

El segundo escenario que presenta es el de las soluciones de combustible, derivados químicos renovables y la producción agrícola que tienen que ver con los matrices de producción.

El desarraigo rural forma el tercer escenario que le interesa a Mamagrande, esto es tratar de que los jóvenes que nacieron en zonas rurales no emigren hacia las ciudades.

Por último, nombra como un cuarto escenario al estado de afluentes cloacales. “Es interesante lo poco que nos preguntamos a dónde va a parar todo después de que tiramos la cadena”, agrega Emiliano.

El cofundador de Njambre retoma el tema del bio plástico de origen vegetal. El bio plástico es bio asimilable y renovable, eso quiere decir que cuando uno lo tira no genera basura, ni siquiera es neutra para la tierra sino que se abona. El plástico vegetal puede durar dos meses, seis meses o dos años, eso lo puede manejar uno cuanto tiempo quiera que dure. Sabiendo todo esto, Federico Seineldin, comienzó a investigar cómo se puede producir bio plástico en Argentina y descubrieron junto con otras personas que existen unas plantas llamadas Lemnas que duplican cada 48 horas su biomasa y lo llamativo de estas plantas es que crecen en agua estancada y se alimentan de materia orgánica. Todo esto hace pensar que se podrían utilizar en campos inundados.

Fazio cuenta que los primeros en acercarse fueron personas de la gobernación de Totoras y es allí donde comenzaron a hacer pruebas con la ayuda del municipio. El municipio además invitó a privados a que invirtieran en este proyecto incentivándolos. Así fue que se sumaron varios privados junto con el gobierno provincial y nacional. Por supuesto que estas pruebas tuvieron varios intentos fallidos. Emiliano cuenta que una vez llegaron y los patos se habían comido todas las lemnas. Pero también tuvieron una grata sorpresa al ser declarada Mamagrande de interés Nacional por el Congreso de la Nación.

“Hoy estamos en condiciones de decir que bajamos los estándares de las aguas de Totoras y que el agua sale limpia”, cuenta Emiliano y continúa: “Son 250 toneladas de biomasa seca al año que implicaría 1.200.000 botellas de bio plástico al año”.

Para finalizar la charla, Emiliano cuenta los objetivos de acá a diez años que tiene Mamagrande: “Dentro de un año, tenemos el plan de seguir trabajando con aguas de Salta y Santa Fe. Vamos a inocular 100 hectáreas de plantas de tratamiento de afluentes que implicarían 6000 toneladas de biomasa al año, esto serian 30 millones de botellas de bio plástico al año aproximadamente. Dentro de dos años queremos estar en el doble. En diez años queremos haber desarrollado esta tecnología para que esté al alcance de la tecnología que causa los daños”, y agrega a eso que “soñamos con haber hecho una revolución verde y ser protagonistas del bio plástico en Argentina”.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Claudio Drescher: “Con 64 años tengo las mismas ganas de aprender que a los 40”

El fundador de las reconocidas marcas Caro Cuore, Vitamina y Jazmín Chebar, reveló ante un numeroso grupo de emprendedores los secretos de su éxito en la Experiencia Endeavor 2014.

Por María Victoria Fontenla

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Claudio Drescher contó su historia en la Experiencia Endeavor

 

El 10 de junio se llevó a cabo en la Usina del Arte la Experiencia Endeavor. Allí se presentó el empresario Claudio Drescher donde contó cómo fue su paso como creador y motor de marcas femeninas que en la actualidad son líderes en el rubro.

Drescher inició su relato con la historia de Caro Cuore, una marca de ropa íntima para mujeres la cual tenía como competencia otras ya reconocidas. Por eso, en 1979 crean el famoso logotipo de la marca bien femenino. Cuando Drescher y su grupo empezaron a sumergirse más en el tema se dieron cuenta que “el negocio funcionaba como una farmacia”: la clienta entraba y la vendedora buscaba en una ficha el modelo de prenda que ella siempre llevaba, se lo guardaba en una bolsita y la clienta se iba contenta con su prenda nueva. A la hora de definir Caro Cuore con su grupo de trabajo pensaron que lo mejor es ponerle una palabra al nombre, una palabra que tenga definición. “Cuanto más potente es la marca menos palabras necesita”, agrega.

Al tiempo, comenzó a publicarse en 60 vías públicas de Capital Federal la marca con el logotipo. Le hacía frente a otras marcas con una palabra: JUVENTUD. No usaban mujeres voluptuosas, ni exuberantes, en cambio convocaron a Araceli Gonzalez y Valeria Mazza. Sobre esto Drescher reflexiona: “Los emprendedores no tienen que estar atentos a lo que está pasando sino a lo que está por suceder”, y agrega que “lo que estaba sucediendo era que las mujeres menores de 25 no compraban ropa interior femenina importante; lo que iba a suceder iba a ser distinto, ¿Por qué? Porque hubo un cambio de eje”.

La marca logró posicionarse y pasar de un pequeño segmento a ser líder de mercado. Lograron convocar importantes modelos nacionales e internacionales como Claudia Schiffer. A esto se le sumó la idea de crear el Día de la Vendedora para conseguir aliadas en los locales multimarcas.

Pero el éxito es peligroso, y Drescher y su socio llegar a creer que podían hacer todo. “Nos la creímos”, admite. Discutían por todo y fue en ese momento cuando empezaron los problemas cuando Claudio decidió vender su parte de la marca. Hablándole directamente al auditorio Drescher deja un gran mensaje: “Como ustedes están llevando a cabo un emprendimiento y están en esta tarea, les digo la palabra respeto. Respeto hacia el socio, hacia la persona que está trabajando con nosotros, no pasarse de rosca, comprender al otro, saber trabajar en conjunto. Es importante que se los diga porque ha sido uno de mis grandes errores”, recomienda.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Auditorio repleto para escuchar al fundador de Caro Cuore, Vitamina y Jazmin Chebar

 

Al vender Caro Cuore, conoce a Marcelo Goldberg y se asocian para trabajar en una marca que era muy buena pero por esos tiempos no daba muchos resultados: Vitamina. “Al asociarme, no fueron los números lo primero que mire sino quería ver si teníamos poderío, si teníamos la idea para transformar este negocio”, explica y continúa “así me encuentro que Vitamina tenía un gran potencial pero no lograba separarse del resto de los competidores y los números no cerraban”. Del año 1994 a 1998 la facturación de Vitamina se multiplicó por ocho con el doble de locales y ahí empezó a ser rentable. El concepto más fuerte que le dieron a la marca era el de modernidad. Ese era el toque que podía lograr separarse del resto, hacer la diferencia. Comenzaron a innovar y pensaron en convocar a una modelo de color, alto totalmente innovador en las campañas argentinas. Para eso llamamos a Tyra Banks quien dio muy bien y fue el primer éxito de la marca desde el punto de vista de la comunicación. Sin embargo, no se quedaron con eso solo y fueron por más, su siguiente modelo fue Naomi Campbell. A partir de ese momento la marca comenzó a tener identidad, las clientas buscaban la marca, y el producto fue más valorado.

Para el año 1998, Claudio vendió su parte de Vitamina y cuenta que “encontró petróleo”. El petróleo para Drescher tiene nombre y apellido: Jazmín Chebar. Cuando habla de la diseñadora él narra que en ella encontró “cualidades especiales: Jazmín tiene un adn diferente, es mucho más que una diseñadora”.

Con Jazmín Chebar se une lo europeo con lo americano. “Cuando uno tiene una estrategia adecuada y disciplina para llevarla a cabo, una diseñadora se convierte en marca, y esa marca la puede transformar en un estilo, y ese estilo puede perdurar 100 años”, explica.

Buscaban crear una marca que funcionara como la historia de Coco Chanel que, a pesar de que la dueña haya muerto y la marca haya atravesado por momentos históricos terribles, sus productos hoy en día siguen vendiéndose con éxito.

Busca el lujo, y hoy el lujo, según Claudio, es hacer algo artesanal y humanizado. Esa es la propuesta que tiene Jazmín Chebar hoy. En sus campañas se busca que las clientas se identifiquen con la frescura, la sensualidad y la sofisticación.

Para finalizar su charla, Claudio Drescher muestra una imagen donde él se encuentra junto a su mujer, hijos y nietos. “Hoy es mi cumpleaños, y con 64 años tengo las mismas ganas de aprender que a los 40”.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Nito Anello: “El emprendedor es aquel que hace que las cosas pasen”

Por Bianca Pallaro

El co-fundador de Zafran y EmprendING compartió su historia y sus experiencias personales como joven emprendedor en la Experiencia Endeavor; además aconsejó sobre los  pasos a seguir al inicio de un proyecto.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Nito Anello, la mente detrás de Zafran, en el escenario de la Experiencia Endeavor

“Gastar todo tu tiempo pensando qué emprendimiento arrancar, es estar haciendo nada”. La afirmación es contundente: la pronunció el ingeniero industrial, Nito Anello, en el marco de la Experiencia Endeavor, el evento más importante del ecosistema emprendedor argentino que se llevó a cabo el martes 10 de junio en la Usina del Arte.

Anello, un apasionado por la educación y la buena alimentación, inició el Endeavor Talk con una cita de Borges: “No hables si no vas a poder mejorar el silencio”. Recién al final dio a conocer el sentido de esa frase en el mundo emprendedor al manifestar que “si el emprendimiento no tiene un por qué, no aporta nada a la sociedad, no puede mejorar a la nada misma, quizás es mejor no avanzar con el proyecto”. Asimismo, resaltó la importancia de poseer un propósito claro y concreto: “¿Por qué quiere uno ser  emprendedor?,  ¿para qué?, ¿qué estás buscando cambiar?”.

Reveló que el objetivo principal de Zafran es “mejorar la alimentación de la gente de una manera simple, rica y natural”. También aclaró que así como el propósito debe persistir a lo largo de todo el proyecto, las ideas deben ser alteradas de forma constante. Ejemplificó con su propia experiencia: “Zafran comenzó como un copy cat de una empresa inglesa donde ofrecíamos más de 20 snacks naturales que se entregaban por medio del formato delivery, pero hoy tenemos sólo cuatro productos y los vendemos a través de kioskos, supermercados e incluso tenemos distribuidores”. Lo importante para Anello es llevar el objetivo a la acción: “el emprendedor es aquel que hace que las cosas pasen”, a pesar de que las ideas vayan siendo modificadas con el tiempo, asegura.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

“No hables si no vas a poder mejorar el silencio”. Con esta frase comenzó Anello su presentación.

De forma similar, afirmó que el objetivo de EmprendING es crear una cultura emprendedora en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, que hasta el 2011, el año en el que él y otros tres ingenieros impulsaron el proyecto, no existía. “Comenzó como un pequeño curso en el que participaban 30 personas, y hoy hay 650 alumnos inscriptos”.

¿Pero cómo superar la parálisis inicial que se genera a la hora de comenzar un emprendimiento?  “En primer lugar, saber que la mayoría de los proyectos cierran, segundo, comprender que el fracaso y el éxito no se miden con un número sino que es algo interno, más bien personal”. Explicó que en su caso, no se trata de la cantidad de productos que vendió o de la cantidad de alumnos que ingresan al curso, sino de la calidad del servicio que ofrece en relación al objetivo establecido. “Podríamos agregarle azúcar a los snacks de Zafran, pero no lo hacemos porque sería vender malos productos para la salud”, explicó.

Agregó que “es más valioso tener un socio adecuado antes que una idea adecuada” porque las ideas cambian, fracasan, pero el socio casi siempre permanece. En el caso de Zafran, Anello tiene como socio a su mejor amigo Charlie Rivero Haedo. “Sabemos dónde chocamos, dónde nos pisamos y en qué coincidimos”.

 

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Bárbara Diez: “Hacemos más de lo que nos piden”

Por Bianca Pallaro

La fundadora de Bárbara Diez Event Planners, que ha organizado más de 700 eventos para destacables figuras, reveló los secretos de su trayectoria en la Experiencia Endeavor 2014. 

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Bárbara Diez contó su historia en la Experiencia Endeavor 2014

Bárbara Diez en el marco de la Experiencia Endeavor, el evento más importante del ecosistema emprendedor argentino que se llevó a cabo el martes 10 de junio en la Usina del Arte, logró inspirar y motivar a toda la audiencia al relevar su historia y sus experiencias personales.

Manifestó que su sueño inicial era ser intérprete simultánea, y para ello estudió cuatro años en la universidad y se recibió de traductora técnico científica literaria. A los 21, ya con el título en la mano, viajó a Georgetown para rendir un examen presencial que le permitiría ingresar al posgrado que tanto ansiaba. Era el único camino para poder acceder a su trabajo soñado, ser intérprete de la ONU o de la UNESCO. Sin embargo tuvo que enfrentar una frustrante noticia cuando recibió la carta de admisión en la que le aconsejaban no ingresar al posgrado debido a su disfonía crónica. “Al final, para lo único que me sirvió estudiar esa carrera fue para conocer a mi marido Horacio Rodríguez Larreta que me contrató para traducir un libro bastante aburrido”.

Cuando uno piensa en la boda de una wedding planner, se imagina algo deslumbrante, ostentoso y glamuroso. Pero Bárbara Diez festejó con un té sobrio y discreto. “Yo soy una hincha, super detallista e hiper obsesiva. Así que me ocupé de elegir las teteras, pedí cosas prestadas, si lo iba a hacer lo iba a hacer como a mí me gusta”. Ahí descubrió el placer y el arte de la organización de eventos y se puso a investigar: “Entré en internet y me enteré que ser wedding planner era una profesión tanto en Europa como en Estado Unidos, así que me hice una tarjeta y salí a la calle. Recorrí todas las iglesias, templos, maquilladoras, peinadoras, visité cuanto proveedor existe y les conté acerca de mi nuevo proyecto”, recuerda.

Diez se encontró con un nuevo desafío: “Devuelta me dijeron que no iba a poder hacerlo”. Incluso en una entrevista con el Director de la Revista Novias, éste le aconsejó que no ingrese en el mercado porque su fracaso era seguro. “Me dijo: ‘Bárbara en la Argentina las novias no contratan a nadie, por costumbre son ellas mismas las que organizan todo’”, comenta. Pero esta vez no se iba a dar por vencida tan fácil.

El primer casamiento que organizó fue para una amiga, el segundo lo cobró en patacones y recién el tercero le permitió ingresar de forma permanente al mundo de las novias. “Un maquillador le había entregado mi tarjeta a Julieta Ortega, que se estaba por casar con Ivan Noble”.  Gracias a la organización integral, sofisticada y elegante que tanto distingue a Diez, la boda fue un éxito rotundo. Estuvo en la primera plana de todas las revistas, logró 16 notas de prensa y a las dos semanas la llamaron 16 novias.

El teléfono no dejó de sonar. Para ese entonces, Diez ya estaba embarazada de su segunda hija Paloma. Comprendió que necesitaba ayuda y fue así como apareció Manuela Ortíz, la primera integrante del equipo y su mano derecha durante 7 años. “Yo entrevisté a Manuela para que llevara a mi hija a la plaza, pero como me pareció demasiado piola, le pregunté si sabía usar la computadora. Al decirme que sí, la convertí en mi secretaria”.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Bárbara Diez en el auditorio principal de la Usina del Arte

 

¿Pero cómo hizo Bárbara Diez para sostener su liderazgo en el mercado de los eventos durante tantos años? Gracias a su eficacia: “Somos un equipo, nos laburamos la vida, dejamos todo en cada evento, eso es ser eficaces”, asegura. Además, gracias a  su eficiencia y su consistencia, ya que siempre cumple y satisface de manera exquisita todas las expectativas y las necesidades del cliente. Pero esto no es suficiente, “hay algo más, y ese más está en el hacer, nosotros siempre hacemos un kilómetro extra, siempre hacemos más de lo que buscan nuestros clientes”. Sin embargo, la clave del éxito no se encuentra en ninguna de estas cuatro características, sino en el dar. “Entre buenos y extraordinarios hay un abismo, nosotros trabajamos para extraordinario cueste lo que cueste, y la llave para lograrlo está en el dar”, asegura la wedding planner.

Diez logra explicar el concepto a través de su propia experiencia. Cuenta acerca de una novia que la habían dejado en las vísperas de su boda. “Esta mujer se estaba ahora casando con otro. Lo que sucedió es que en la última prueba de vestido, por el miedo y la angustia de que le vuelva a suceder, engordó varios kilos”. La novia comenzó a sollozar porque el traje no podía ser arreglado y tampoco tenía el dinero para comprar otro. No obstante Diez logró sobrellevar la situación tal como hacen las hadas madrinas en las películas y consiguió un nuevo: “Me acordé del mío, que no tiene costuras, le entra a cualquier mujer. Nos subimos a un taxi, la llevé a mi casa, se lo probó y le quedaba pintado”, recuerda.

Concluyó la charla con unas simples palabras que resumen todo su trabajo a lo largo de estos años: “Si nosotros en el emprendimiento que hagamos, sea lo que sea, damos genuino y verdadero afecto y amor, somos imparables”.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Tito Loizeau: Emprendiendo en medio de la selva

Por Lucía Salvini
Tito Loizeau, fundador de Barbie Store, ZTV y Promored, estuvo presente el último 10 de junio en la Experiencia Endeavor. Enterate todo lo que pasó en la siguiente nota. 

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Tito Loizeau es fundador de Promored, ZTV y Barbie Store

 

El camino de Tito Loizeau está lleno de altibajos. Aún así, siguió adelante y aprendió a vivir en lo que él llama la “selva” a la que un emprendedor es arrojado cuando deja la protección de trabajar bajo dependencia.

Con el auditorio de la Usina del Arte colmado, cuenta a los espectadores sus penurias y éxitos. Asegura que recién hoy puede afirmar que cumplió su sueño. Ahora tiene el coraje de vivir aquel estilo de vida que le encanta: levantarse con las mismas ganas un sábado que un lunes, un viernes que un domingo porque es libre de estar en donde siempre quiso estar.

El afán por emprender que lo caracteriza se remonta a sus últimos años en el colegio La Salle, en aquel entonces un colegio de hermanos. Estos llevaban alrededor de sesenta años publicando una revista conocida como La colmena,pero en ese momento estaban decididos a dar por finalizada dicha tarea. Tito tenía 15 años y conveció a los sacerdotes de seguir con la publicación.

Al mismo tiempo que Tito se dedicaba con otros compañeros a la edición de la revista, era hora de decidir qué hacer en el futuro. Él se sentía inclinado por una carrera de tipo humanista, mismos resultados que el test vocacional le había proporcionado. Una vez tomada la decisión, se la contó a su padre, quien se opuso y le dijo que debía estudiar contador público. Así fue como, siguiendo los lineamientos de su padre, se anotó en la Universidad Católica Argentina, obteniendo uno de los mejores promedios de la clase al finalizar la cursada.

En su estadía en la facultad conoció uno de sus mejores amigos quien, en quinto año, ya en vísperas de vacaciones, le pidió que lo acompañase a una entrevista laboral en la empresa Techint. Resultó ser que por medio de una gerente de recursos humanos muy insistente, Tito accedió a tener una entrevista y ganó el trabajo  que su compañero había ido a buscar.
Fue su primer y único trabajo en relación de dependencia. Este le duró siete meses y le permitió re-confirmar lo que ya sabía: nunca se llevaría bien con ese tipo de actividades.

Después de aquel primer fracaso decidió abrir su propio estudio contable, algo que era muy difícil para una persona de 23 años y recién salida de la facultad, pero como su madre era abogada obtuvo un par de clientes con los que le comenzó a ir bien.

“Cuando uno tiene un estudio contable todos los días ve pasar negocios y aunque este podría decirse que era mi empresa yo quería otra cosa”, dijo Loizeau.

Como caída del cielo, se le presentó la oportunidad de hacer negocios con uno de sus clientes: abrir una cadena de cines en Gualeguaychú.

El cine se inauguró en vacaciones de invierno con Toy Story y Babe el chanchito valiente. Durante esas dos semanas les fue tan bien que decidieron abrir otra sala más. Pero el éxito duró menos de lo que todos habían proyectado. Cinemanía estuvo abierto durante un año, a duras penas y haciéndolos perder dinero.

“Me acuerdo que en octubre hicimos una promoción que decía que las primeras 20 personas que llegasen al cine entrarían gratis pero… resultó ser que nunca juntamos 20”, comentó Tito.

Al poco tiempo de su segundo fracaso, otro cliente del estudio se le apareció con un problema. El dueño de la empresa Avigñon se había presentado a un concurso de acreedores y tenía que pagar una cantidad de cuotas que, a la primera, la empresa se le iría a la quiebra.

En ese momento a Tito se le volvió a encender la chispa emprendedora y le propuso que, como su padre era maderero y tenía relación con carpinteros, podrían armar un prototipo de sillón y lanzarlo al mercado a un precio tan bajo que les permitiese vender entre 400 y 500 por mes.
Lo que paso más adelante fue que todo lo que podría salir mal, salía mal y todo lo que podría salir bien, también salía mal. Una madrugada el local central de Avigñon se incendió y la plata de las señas para comenzar a producir efectivamente no estaba.

Con 27 años, la vida ya le presentaba un 3-0 a Tito Loizeau.

Corría el año 1999 y, con él, su famosa moda de los sitios .com. En ese momento uno de sus clientes más fuertes era la agencia de promociones de Patricia Gil, quien pronto se convertiría en su primera socia en el mundo del emprendimiento.
Juntos armaron un sitio propio de promociones en la web: Promored.com, versión primera de lo que, tiempo después, sería el boom de los cupones de descuento por Internet.

En junio del 2000 la burbuja se pinchó y no quedó nada más y nada menos que una empresa que no daría un centavo por los próximos cuatro o cinco años.
Para no perderlo todo, Loizeau propuso reconvertir el sitio en una agencia de promociones y, para convencer a sus socios de que lo apoyen, hipotecó su casa en Vicente López.
Aun así, quedaba algo más difícil de solucionar: los empleados. Sin embargo, para sorpresa de Tito, a diferencia de sus socios, los 20 empleados, sentados en el piso de Wendys, “único lugar que pude pagar en aquel momento”, decidieron quedarse aunque se les había aclarado que no se sabía cuándo se les podría pagar su sueldo.

Tito cuenta que ese fue un momento bisagra: “si estos tipos confían en mí, mucho más que los inversores, puedo y tengo que hacer algo para que la compañía funcione”, pensó.

Tras una serie de acuerdos, el joven emprendedor lanzó Promored como una agencia de marketing profesional hecha y derecha que, gracias a Endeavor, tuvo su primer gran cliente.

“A principios de 2001, en un evento parecido a este, yo estaba explicándole a una señora como bajar cupones de descuento de Internet cuando se me acercó una persona de Quilmes que me propuso hacer una promoción para ellos. A partir de ahí, y debido al éxito que tuvo, nos empezaron a llamar más y más empresas”, explicó Loizeau

Pero en ese año ocurrió algo que nadie esperaba: el corralito le retuvo 80 mil pesos. Con el poco dinero que le quedaba apenas le alcanzó para pagarle el sueldo a los empleados.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Tito cuenta cómo hizo para sobrevivir a “la selva”

 

Ahí fue cuando su mente se abrió y se dio cuenta que no podía quedarse estancado en la Argentina por lo que tomó un avión a Chile y abrió, un año más tarde, otra oficina de Promored.
Más adelante se expandió a Mexico, Miami, España, entre otros países.

En el 2006 Mattel le encarga a Promored organizar, sólo para vacaciones de invierno, una casa Barbie en Unicenter.
Una vez más, el espíritu emprendedor, hambriento e insaciable, lo lleva a darse cuenta que Barbie era una de las pocas licencias que trascendía generaciones y que, quizás, un Barbie Store tendría tanto o más éxito que la casita de bajo presupuesto instalada por dos semanas en el shopping.

“¿Un Barbie store?
-Sí, una tienda de Barbie con peluquería, donde se pueda tomar el té y se venda ropa para chicas. Un mundo rosa en donde tanto las madres como sus hijas tengan la necesidad de ir y pasar la tarde entera”, le expuso Tito a la gente de Mattel Argentina.

Tras una negativa a nivel nacional decidió que, una vez más, tenía que dar otro paso. A los dos meses de su primer no fue por el sí. Armó una presentación y, mediante Linkedin, se contactó con Jhon Cullen, el vicepresidente de Mattel a nivel mundial a quien le interesó la propuesta y viajó a Buenos Aires para tener una reunión con Tito.

A los quince días el proyecto estaba aprobado y Tito había obtenido la exclusividad tanto para Argentina como para todo el resto de Latino América. Así, en septiembre de 2007, abre el primer Barbie Store.

Tito empezaba a sumar puntos a favor y, claramente, este no sería el único éxito de su carrera como emprendedor.

Cuatro años después, volviéndose hacía su vocación como escritor decide ponerse en marcha y crear una compañía de contenidos infantiles a la que llamó Cienpies. Bajo esta compañía se dedicó a escribir y producir el primer piloto de Los perezosos. Estos eran una familia de osos de peluche “tipo Los Simpsons”, advirtió su creador.

Una vez que tuvo el primer capítulo editado y grabado se dirigió a Disney en donde, de alguna manera, se repitió la misma historia que con Barbie Store. Los perezosos estaban hechos para Disney cine. A Loizeau no le convencía ir directo a la pantalla grande, por lo que propuso empezar con una serie.

De Disney paso a Telefe, en donde Tomas Yankelevich le propuso que Los perezosos hagan de presentadores de otros dibujos animados. Esto tampoco le convenció. Le dije mirá, entiendo tu problema, si me das 24 horas te traigo un nuevo proyecto. Y así fue como nació ZTV que hoy sigue al aire desde hace dos años y medio”, concluyó.

Al final, y pese a una cantidad considerable de fracasos, Tito Loizeau aprendió no solo a vivir en la selva sino que la dominó por completo con sus ideas y aspiraciones al éxito. Afirmó que durante todo el camino no lo movilizó la plata, sino el poder estar entre la libertad y la seguridad. No sé si con lo el proyecto que presente o inicio me va a ir bien pero tengo seguridad en mí mismo, confió en mí. Yo creo que el mayor móvil es tener el control de las cosas”, finalizó el triunfante emprendedor.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Max Cavazzani: Programando el éxito

Por Lucía Salvini

El fundador de Etermax, la empresa creadora de los éxitos “Preguntados” y “Apalabrados”, estuvo presente en la Experiencia Endeavor 2014 y contó cómo fueron sus comienzos en el mundo emprendedor. 

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

Máximo Cavazzani junto a José del Río en el escenario de la Usina del Arte

 

A sus 28 años, Máximo Cavazzani, ingeniero en sistemas, hoy es conocido como un emprendedor serial que en ningún momento dejó de ir para adelante: adaptándose a nuevas realidades, realizando los cambios necesarios y tratando de ser el mejor en todo sentido.

Todo comenzó en 2008 como un hobbie cuando, tras llevar unos años comprando y vendiendo acciones, se dio cuenta que necesitaba algo que le permitiese verlas a cualquier hora y en cualquier lugar. Según el fundador de Etermax, nadie tuvo fe en él en un primer momento, ya que la gente no conocía muy bien lo que eran las apps y la única función que le encontraban al teléfono celular era la de hacer llamadas.

Sin embargo siguió adelante y, coincidiendo con el lanzamiento de las aplicaciones para iPhone, programó lo que se llamó iStockManager, una app que le permitía a la gente manejar sus acciones a través del teléfono móvil. Al poco tiempo, una compañía de brokers online, Ameritrade TD, se interesó por el revolucionario invento y le ofreció al entonces futuro ingeniero un contrato a comisión.

Lo que inició como un proyecto personal fue utilizado por más de medio millón de personas, lo que le permitió abandonar el pequeño cuarto que se había instalado en la fábrica textil de su padre y fundar, un año después, su propia empresa: Etermax.

Con tan solo 22 años, a nueve meses de recibirse, Máximo se sentía en la cima del mundo y comenzó a generar una máquina de transformar ideas en realidades concretas. Pero este proceso no fue fácil. Más de una vez sintió que estaba a la deriva y que, pronto, su banco se hundiría con toda la tripulación dentro.

Al darse cuenta de que aunque lo que hiciera fuera muy bueno, era extremadamente difícil convencer a un tercero para que invirtiese en él, y se propuso hacer algo más social. En ese momento comenzó a ver los rankings de los juegos del app store con cierta envidia y tuvo que dejar de lado la idea que tenía de nunca dedicarse a las apps de entretenimiento.
“Lo que define a un emprendedor del resto de las personas es que no hacemos lo que queremos, hacemos lo que hay que hacer y, en ese momento, me di cuenta que teníamos que hacer un juego”, aseguró Cavazzani durante la Experiencia Endeavor.

Partiendo de esta base, a fines de 2011 Etermax lanzó Apalabrados, una especie de Frankenstein, tal como su creador lo explica, con un tablero en donde cada participante cuenta con una cantidad de letras dadas al azar y debe formar palabras. Básicamente, un scrabble que incluía un chat.

Resultó ser que, a principios del 2012, el juego tenía más de veinte mil downloads por día y muchos se habían familiarizado con él.

Sintiéndose otra vez rey del mundo decidió lanzar Mezcladitos y después Bingo Crack. Ambos, pese a todo el desarrollo que llevaban implícitos, no tuvieron la misma fuerza. Acostumbrado al éxito, esto fue un baldazo de agua fría que lo dejo vacío y sin saber qué camino tomar.

Experiencia Endeavor en la Usina del Arte, Buenos Aires

El creador del éxito “Preguntados” contó su historia en la Experiencia Endeavor

 

La concepción de Máximo como emprendedor es la de siempre hacer algo mejor a lo que hizo antes, y agrega que “tener una gran idea no sirve de nada si no sos capaz de llevarla a cabo”.

A su vez, concretar una idea no es nada fácil. Ser emprendedor, para Cavazzani, es enfrentarse con lugares en donde uno no se siente cómodo; es hacer todos los trabajos que nadie quiere hacer; es lidiar no con una sola persona como pudo haber sido tu jefe antes, sino con 60 personas o más; y es entender que también se puede fracasar. Pero es en esa dificultad en donde reside la fortaleza.

“El sentir que todo es una porquería te produce tanta angustia que decidís cambiar porque en el futuro sabes que eso es lo que te hace más fuerte. Pero para hacerlo, como a nadie le gusta, necesitas que el fracaso rebote en tu éxito”, dice el creador de Preguntados.

Tratando de innovar y alcanzar nuevamente el podio, se puso a pensar en los juegos de preguntas y respuestas: ¿a quién no le encantan? Pese a que había muchas aplicaciones de este tipo, Cavazzani detectó que todas tenían un gran problema: el contenido. Las preguntas eran pocas, se repetían y no eran regionales.

De este modo, dando un paso más, quizás en un delirio, el fundador de Etermax descubrió cómo crear la aplicación perfecta. Todo lo que necesitaba era una fábrica de preguntas donde los mismos usuarios generen las preguntas.

Así nació Preguntados, una aplicación que recibe veinte mil preguntas por día; que es jugado por más de diez mil millones de usuarios activos diarios, que próximamente estará en formato televisivo y que busca llegar, como meta a largo plazo, a Oriente.

Máximo Cavazanni afirma que las todas las dificultades por las que tuvo que pasar lo hicieron más fuerte porque resolvió que una circunstancia no lo definiría para siempre, sino que era el punto de partida y la hora de hacer cosas que nadie en la historia del país había hecho. Cavazanni es una de las personas ordinarias que se propuso hacer cosas extraordinarias.