¿La humanización de los robots o la robotización de los humanos?

Por: Martín Frascaroli | Fundador y CEO de Aivo

No hay dudas sobre esto: los robots han llegado para quedarse y ser cada vez mejores.

La irrupción y disrupción tecnológica está transformando las tareas de los sectores administrativos, la atención al público, los servicios bancarios, el transporte y el turismo, los ecommerce, los gobiernos, entre otros. Por eso hoy se habla de una hibridación entre robots y humanos: ninguno subsiste sin el otro.

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Cuando llegaron los cajeros automáticos a los bancos, no significó que los humanos se queden sin actividades, sino que su función se redefinió para centrarse en tareas más complejas y personalizadas.

Cuando nacieron los e-commerce y los sistemas que permiten efectuar tareas administrativas y contables online, no significó el cierre de las tiendas. Lo vehículos autónomos no se hacen solos, la biomedicina no aplica la robótica por su cuenta, y así podemos seguir ejemplificando con todas las industrias.

Las bondades de las innovaciones tecnológicas aplicadas están en redescubrir el aporte humano.

Por un lado, el consumidor, cliente o ciudadano obtiene lo que desea en tiempo real y sin moverse de su casa, lo cual hace a la experiencia y la satisfacción que son la clave del éxito de cualquier empresa. Mientras más utilice sus dispositivos para efectuar acciones, más uso le dé a las soluciones disponibles y más transacciones realice, más avances en relación a usabilidad, sistemas y procesos resolutivos se irán aplicando para mejorar su calidad de vida y su experiencia. Esto se traduce en mayor satisfacción y optimización del tiempo para las personas y en ahorro de costos operativos, incremento en las ventas y fidelización para las Industrias.

Por otro lado, al automatizar tareas mecánicas, repetitivas, predecibles y hasta aburridas para más de un empleado, la empresa o entidad está apostando a redefinir el trabajo de las personas en conjunto con el uso de tecnologías inteligentes.

Así, el trabajo humano se enfoca a tareas más sofisticadas, significativas y personalizadas, que revalorizan el puesto laboral. La tecnología está evolucionando para realizar una gestión dinámica y menos jerárquica del trabajo.

La robotización del empleo se trata de optimizar la gestión humana y la productividad, todo lo contrario a los temores de ser reemplazados por los avances tecnológicos, el desafío es lograr la perfecta hibridación humano-robot. A esto se lo llama “Economía creativa”, los trabajos creativos demandan el uso de habilidades cognitivas, que sólo las posee el humano. En los estudios sobre Inteligencia Artificial se destaca que hay funciones cognitivas del propio ser humano que son imposibles de ser emuladas. Entonces la automatización, robotización y la inteligencia artificial aplicada a la vida cotidiana harán que nazcan y crezcan nuevas categorías del empleo.

La aplicación de las tecnologías inteligentes, los robots, sistemas que automatizan, programas informáticos y algoritmos matemáticos requieren de la intervención humana y viceversa.

La clave está en la creatividad: cómo generamos la tecnología, cómo la aplicamos a nuestras industrias y a nuestra vida cotidiana y cuál es nuestra habilidad humana para producir nuevas explicaciones y para evolucionar cada vez más.