Horizontalidad: Otra manera de liderar

El formato de los emprendimientos es cada vez más renuente al verticalismo, y prefieren, en cambio, la horizontalidad como espíritu para la formación de equipos. En esta nota, los beneficios que trae esta elección.

Por Facundo Matos Peychaux

La elección de criterios para formar equipos en las empresas está cambiando en Argentina y el mundo. La dispersión de conocimientos e información que trajeron las nuevas tecnologías, en paralelo al cambio generacional, la volatilidad y el cambio constante que trajo la “modernidad líquida” –a decir del sociólogo Zygmunt Bauman– y el despliegue sin techo de la “destrucción creativa” –concepto que acuñó el economista austríaco Joseph Schumpeter, ante mucho menos de lo que podría haber visto en el siglo actual– están derribando el viejo arquetipo de organización laboral. De manera subyacente, espontánea, poco perceptible, pero a pasos acelerados. De la valorización positiva del liderazgo entendido como verticalismo, la obediencia comprendida como eficiencia y la retención de talentos como misión directiva a cualquier costo, las compañías están mutando a un paradigma de equipo signado por la integración, la horizontalidad y la creación colectiva.

En organizaciones como Sistema B Argentina, hace tiempo se aplica el esquema de trabajo horizontal. Francisco Murray, director ejecutivo de la organización, resalta las ventajas de esta modalidad, cuyo origen atribuye al acceso casi universal a la información que trajeron las nuevas tecnologías. “Tradicionalmente, quien tenía el acceso a la información era quien más sabía: nuestros padres, profesores, jefes. Hoy hace falta algo más. Las nuevas generaciones ya no hacen las cosas por mandato, necesitan encontrarle un sentido, por eso estamos todos en igualdad de condiciones”, plantea. “La horizontalidad es una tendencia a nivel vincular: los vínculos son más horizontales ahora, en las universidades, en las familias”, agrega y describe cómo ese fenómeno tiene su correlato en la forma de relacionarse en el trabajo.

¿Pero en qué se basa el modelo de la horizontalidad? Es una propuesta organizacional que busca una mayor interacción en el grupo para potenciar una nueva forma de liderazgo que impulsa la innovación y la creación creativa de manera colectiva. Las estructuras empresariales, poco a poco, van aggiornándose para ser funcionales y compatibles con las nuevas formas de concebir el trabajo y la oferta de productos y servicios que demandan los empleados y los clientes.

En ese sentido, Bruno Ferrari, co fundador de 123Seguro, el broker de seguros online pionero y líder en el país, destaca el ejemplo de las startups. “Este tipo de organizaciones se caracteriza por poseer estructuras más cortas, en las que se eliminan la mayoría de los mandos medios”, sostiene y contrasta su funcionalidad y adaptabilidad con la de los esquemas laborales tradicionales. En estructuras como en las que encabeza Ferrari, lo que prima es la integración y sus cuatro pilares: transparencia, horizontalidad, colaboración y confianza. “No es una moda, es una tendencia sin vuelta atrás”, asegura y pone como ejemplo los esquemas de las nuevas empresas en los mercados más avanzados y en Argentina, desde Globant a Mercado Libre. “Todas las empresas van a llegar a esto: por convicción, convencimiento o conveniencia”, anticipa.

En ese marco, Luis Karpf, psicólogo especialista en formación de equipos, pone foco sobre la cultura de colaboración que se genera entre los miembros en estos nuevos modelos de equipo y como ello impulsa la participación colectiva, el compromiso y la motivación mutua. “La horizontalidad no inhabilita al liderazgo, sino que éste cambia de naturaleza convirtiéndose en un liderazgo distribuido”, explica y remarca que el “líder” pasa a ser un “organizador de equipo”, quien administra y fomenta la inteligencia colectiva para aprovechar los talentos y las capacidades de cada persona. Retener talentos, en este contexto, ya no es el objetivo, sino la consecuencia de un buen liderazgo, apunta Murray. “Peor que renunciar e irse, es renunciar y quedarse”, sintetiza.

Endeavor Argentina

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