Esta emprendedora hace accesorios a partir de los desechos de las petroleras

Ella es Ornella Basilotta y junto a sus hermanos creó una marca de marroquinería con los desechos de bolsas de arena de Vaca Muerta. La historia detrás de una oportunidad única en su rubro. Cómo lo hizo en esta nota.

Emprender con impacto es una tendencia que llegó para quedarse. Cada vez son más las empresas que buscan aprovechar la oportunidad de repensar los procesos, los productos y servicios para incorporar la variable ambiental y, al mismo tiempo, ofrecer valor social y económico al cliente.

Si hablamos de productos y de procesos, las variables son inmensas, incluso desde el sector de las energías no renovables. Así nació Fracking Design, una marca de accesorios marroquineros que usa big bags de arena de las petroleras de Vaca Muerta como tela. Su misión: ayudar a reducir la huella de carbono del planeta desde su lugar, incentivando al trabajo justo y local.

A continuación, esto nos compartió Ornella, una de las fundadoras de la compañía.

 

Endeavor: ¿Qué te inspiró a emprender? 

Ornela Basilotta: En realidad creo que nosotros (los hermanos Basilotta) somos emprendedores natos. Comenzamos hace 15 años haciendo un producto terminado para distintas marcas de indumentaria argentina y, hace 10 años que existe BASILOTTA, pero sólo hace 3 es que comenzamos un cambio hacia la moda responsable.

Yo había entrado en una crisis laboral donde ya no me sentía cómoda con lo que estaba haciendo. Comencé muy joven en este rubro, hoy tengo 38 años, soy madre y eso me hizo replantearme varias cosas. Necesitaba hacer algo de lo que mis hijos se sientan orgullosos, quería educar desde ese lugar, no solo a mis propios hijos sino también a las generaciones futuras.

 

 

E: ¿Cómo nació la empresa? ¿Qué hito -si es que lo hubo- desencadenó el primer paso?

OB: Con respecto a fracking design, nace casi de casualidad. En la búsqueda de transformar Basilotta en una marca amigable con el ambiente, hago un viaje a Neuquén en busca de lanas de Mohair, porque quería tejer prendas de fibras naturales.

En este viaje tengo la oportunidad de conocer una planta de residuos petroleros en donde veo los bolsones de arena todos sucios listos para ser chipiados y quemados. ¡Eran muchísimos! Eso me llamó la atención y ahí fue cuando me enteré de la cantidad que se usan y se descartan.

Enseguida lo vi como un textil y en un minuto se me ocurrieron mil cosas para hacer. Al otro día, en Buenos Aires, les comento mi idea a mis hermanos y todos se sumaron para llevarla adelante.

 

E: ¿Cómo fue proponer esta idea a las petroleras? 

OB: Las petroleras se fueron sumando de a poco, algunas primero que otras, pero en general todas participaron desde su lugar y nos apoyaron para seguir creciendo.  En general todas compraron productos para eventos, regalos, etc. También, armamos en conjunto un circuito de separación del residuo en origen.

 

E: ¿Tuviste algún tipo de inversión? 

OB: No, fue todo de nuestro bolsillo.

 

E: ¿Tenías experiencia en el sector?

OB: Más de 15 años en el rubro textil.

 

E: ¿Cuál es tu principal diferencial con la competencia?

OB: Existen competidores indirectos, marcas de marroquinería de primera línea…pero sin propósito ni impacto. También hay otras marcas con algún valor agregado pero posicionadas en otro segmento de mercado. Lo cierto es que no hay marcas en el mercado que estén utilizando este material, ni ningún otro residuo proveniente de Vaca Muerta con lo que eso significa.

 

E: ¿A qué tipo de cliente apuntás?

OB: Nuestros productos están dirigidos a personas con estilo de vida sano y sustentable, consumidores verdes, compradores responsables, ecointeligentes o socioconscientes.

El 90% de los consumidores de este estilo prefiere comprarle a las empresas que comparten sus mismos valores.

Tanto en América Latina como en el resto del mundo, las personas pagan un precio más alto por productos sustentables, ecológicos y de lujo, lo que demuestra que los valores del consumidor han cambiado hacia experiencias que brinden felicidad y satisfacción personal y compartida.

 

E: ¿Y en cuanto a edades?

OB: La generación millennial es la más comprometida a nivel sustentabilidad, liderando esta tendencia y marcando un nuevo perfil de consumidor. 

 

E: ¿Qué valores tratás de transmitir con tu compañía?

OB: Nosotros somos una empresa familiar y esos valores son los que nos movilizan. Nosotras (Carla, Mora y yo) somos muy unidas…nuestra familia en general es así. Tratamos a nuestro equipo como una gran familia. Por ejemplo: a la hora de incorporar a alguien le damos mucha importancia a la calidad humana. Odio los trabajos en donde se respira mal clima.

 

E: ¿Qué desafíos iniciales se te presentaron? ¿Cómo los resolviste?

OB: Al principio no fue fácil, tuvimos que capacitar primero a nuestro equipo para que entienda hacia dónde queríamos ir y luego buscar los talleres que estén alineados a nuestro propósito y capacitarlos para poder confeccionar los productos.

 

 

E: ¿Cómo “talleres alineados al propósito”?

OB: Cuando me refiero a talleres alineados a nuestro propósito lo digo porque nuestro objetivo no sólo es generar un impacto ambiental positivo, sino también un impacto social. Armar un circuito de producción responsable nos demandó bastante tiempo porque también exigimos calidad. Por otro lado, buscamos fomentar el trabajo justo – algo bastante complicado en la industria de la moda. 

Armar este circuito nos llevó un año aproximadamente, pero hoy logramos que varias operadoras separen sus residuos en origen y lo lleven a la cooperativa recicladora, donde lo acondicionan para que nosotros lo recibamos en nuestra fábrica.

 

E: ¿Dónde se pueden conseguir los productos? 

OB: Los productos se pueden conseguir en nuestra tienda online www.basilotta.com donde hacemos envios a todo el país y físicamente en la tienda del Malba.

 

E: ¿Qué desafíos tenés hoy?

OB: Nuestro desafío para el 2020 es seguir incorporando diferentes productos, posicionarnos a nivel nacional y lograr exportar.

 

E: ¿Cómo fue el crecimiento de Basilotta a lo largo de este tiempo? ¿Cómo ajustaste los recursos de la empresa para acompañarlo?

OB: Basilotta en 10 años creció mucho. En el 2015, pusimos en marcha un plan de expansión a nivel nacional y llegamos tener 8 franquicias en todo el país y más de 60 clientes multimarcas. Esto implicó incorporar más personas a nuestro equipo, organizar las diferentes áreas y armar procesos, entre varias responsabilidades más.

Hacia el 2018, el contexto nos obligó a achicarnos un poco y, en la mitad de ese proceso, nace el proyecto Fracking Design. A partir de ahí, hicimos un cambio radical: comenzamos una transición de lo que era una marca de moda tradicional a una marca de Marroquinería de impacto. Seguido a esto, teníamos que ir comunicando a todos nuestros clientes que, a partir de ese momento, íbamos a hacer las cosas de manera diferente, con productos diferentes. No fue un periodo fácil, pero la convicción y el entusiasmo nos ayudaron muchísimo.

 

Endeavor Argentina

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